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Revelaciones 96

… rezo… (9:44) a (10:15)

 

Yo.- ¿Qué deseas decirme de la señora Lourdes? 

+ Amada Lourdes, el amor que sientes por mi Madre, tu Madre, me rinde a tus oraciones.

No sufras amada mía, mi niña Lourdes, mi buena hija, Yo Dios, personalmente te digo que no sufras por los acontecimientos tristes y delicados que acontecen a mis amados y a tus amados.

Yo lo vigilo todo, y todo es para mi bien, y si es el bien de Dios, siempre es el bien para mis amados hijos.

No sufras Lourdes mía, que mi amor, el amor de Dios, puede y debe vencer al dolor.

Deja que mi Madre, la Santísima Virgen María, te cubra con su santa y dulce sonrisa, y estas palabras suyas. 

* Mi niña Lourdes. (- Qué contenta está Mamá)

Sí, Primavera, estoy contenta porque a través de ti, puedo hablarle a mi Lourdes:

Estimada, mi Lourdes, cuánto te amo, cuánto te ama mi amoroso corazón. Déjame volvértelo a decir: Estimada Lourdes, oh mi Lourdes, estimada, no llores nena, no llores, soy tu Madre, y te quiero, Lourdes, estimada mía. Ven, reza un rosario, a Mí. Ya sé que no comprendes cómo me gusta tanto que se rece mi rosario, pero Yo, tu Madre, te lo diré al oído. (- Y la Virgen sonríe con dulzura, de Madre, pronta a descubrir sus secretos a una hija amada suya)Verás, Lourdes; tu nombre tiene la clave de mi rosario, ya que por el rezo amoroso de él a Mí, en súplica constante a Dios, os da, hijos míos, tan amados todos, la victoria de vuestros deseos que pedís a través de Mí, a mi Hijo Dios, por mi amor. Y Dios, me ama tanto como tú, Lourdes, amabas a tu padre, y aún le puedes añadir eternamente más. Por eso, a través de su rezo, el amor de Dios os da lo conveniente en su momento. Pero, al instante mismo de su rezo, escribe vuestro nombre en la libreta rosa que es la libreta del amor hermoso, que los hijos de Dios, tenéis por Mí, la Madre de la hermosura del Dios Niño, que primero fue Bebé, y entre rosas rosas, sintió mi Inmaculado amor, amor que Yo, María, siento y sentí por mi Hijito Jesús, y que a través de los años, teñí mis rosas rosas, con rosas rojas, ya que el dolor de mi amor, al ver dar toda la sangre de mi Hijo Dios, por amor a todos y a cada uno de los hombres, cambió el color, del rosa, de la dulce alegría de tener mi Bebé Dios, al rojo de la alegría de ver verter, en medio de tanto dolor, Mío y de Dios, la sangre, por amor a todos vosotros, amados hijos de Dios y míos.

Oh, Lourdes, bonita, reza mi rosario y Yo acudiré enseguida a ti, por el amor de mi Hijo y el Mío.

Mi rosario es la paciente y perseverante súplica de una Madre a su Hijo Dios, que tanto os amó, os ama, y os amará.

Ese Dios de amor que me eligió y me hizo Inmaculada, para poder vivir en mis santas entrañas.

Os amo a todos, hijos de mi Inmaculado Corazón, y deseo que os unáis a Mí, y supliquemos juntos a Dios todopoderoso, mientras vais rezando mi rosario.

Os amo, vuestra Madre María, os ama.

Sí, hijo mío, hija mía. 

+ Fuerza, varón bueno y servicial a la prontitud de mi deseo. Dale mis Escritos a Lourdes, mi hijita. Lo sello.