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Revelaciones 88

… rezo… (15:56) a (16:17)

 

Yo.- Mi gran amado amor, al que amo con delirio y con todo mi corazón. Quisiera preguntarte si Bondad y Fuerza pueden acudir al mismo retiro, ya que mañana irá Fuerza. 

+ Sí, amados, deseo que vayáis juntos, como juntos iban los apóstoles. Id los dos mañana, y que los hombres vean vuestro amor y unión familiar, eso les ayudará a pensar en mis cosas y en sus hijos.

Os amo tanto, Fuerza y Bondad míos, mis nuevos apóstoles, fuertes, humildes y sencillos. Id juntos, para que vean vuestra unión conmigo y entre los dos.

Donde hay Dios, hay amor.

Allí encontraréis a mi hijo Moisés. Dale, Fuerza, mis Escritos, y que los deleite con su amada esposa, la amada de mi Madre, la que me reza dos veces, ya que, cuando nos canta, llega doblemente su plegaria a Nosotros.

Moisés, amado hijo, soy Yo, tu Dios, y te bendigo por tu amor y tu alegría al servirme. Te espero en mi Cielo, igual que a tu esposa, la que me alegra los días con sus cantos y sus oraciones.

¡Gracias, hija mía, por participar en mi película! Amada Rosa, mi hijita, la niña mimada de mi Santa e Inmaculada Madre; Ay, amor mío, cuánto te amo, cuánto te ama tu Dios Niño, al que le cantas nanas. Cántame ahora una, y con tu esposo, mi amado hijo Moisés, sentiréis en vuestro corazón la alegría que Yo siento, cada vez que alzáis los dos juntos una oración de súplica a Mí, por vuestros amados hijos, mis hijos, a los que Mamá, mi Madre y vuestra Madre, vigila y cuida con tanto y tanto cariño.

¡No sufráis, amados Moisés y Rosa, vuestros hijos están bajo mi control, el control de Dios todopoderoso! Seguid hablándoles de Nosotros, de Mamá y de Mí, Dios. Y no os preocupéis excesivamente, ¡no me perdáis la paz!

Vuestros hijos están bajo las oraciones y sacrificios de los dos.

Mis amados hijos, Moisés y Rosa. ¡¡Os Amo!! Vuestro Dios, os ama con delirio.

Podéis dejar, con prudencia, mis Escritos a quienes creáis dignos de ellos.

Yo, Dios, os bendigo y Mamá os manda sus besos.

Que mi paz quede con vosotros, siempre.

Oh, amados míos, ¡quedad conmigo!