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Revelaciones 74

… rezo… (23:13) a (23:36)

 

Yo.- Dios amado, ¿deseas decir algo?

+ Sí, lo deseo, y mi deseo se cumple a través de tu escritura. Eres mi profeta, te hablo a ti para todos los hombres.

Hijos míos; en especial a vosotros, los que decís amarme, los que decís seguirme. Vosotros, que acudís a misa y no os arrodilláis ante Mí, ¡Dios! Ya no tenéis fe, la habéis suprimido por el qué dirán. “Si los demás no se arrodillan, no nos haremos ver”. Esa mentira de vuestra humildad, me pierde muchas almas. Para rendir almas a Dios, no os pido cosas extrañas ni extraordinarias, os basta con que me améis de verdad, y sólo podéis amarme, si creéis, si tenéis fe. Ella os hace cumplir con alegría, vuestro deber de cada día, y seguir fielmente mis mandamientos.

¡La gente os mira!

Y, ¿qué ven?

Que actuáis como ellos, igual que ellos, que les falta fe.

Y, ¿cómo podéis ser luz? Es imposible que seáis luz, ya que para ser luz, tenéis que olvidaros de agradar a los demás, y agradarme a Mí.

Y luego, ¿qué hacéis para “convertirlos”? Hablar mucho, perseguirlos.

¡La luz no persigue; es perseguida, es buscada, deseada!

Yo soy un Dios sencillo, ya que la verdad es sencilla.

Si lleváis mi verdad en vosotros, en vuestro camino, si andáis conmigo, los demás lo ven por vuestras obras, y por esas obras que demuestran vuestra fe, los arrastráis a Mí, los rendís a Dios.

No tenéis que hacer nada extraordinario, sólo cumplir conmigo, con Dios. Y lo extraordinario es vuestra fe, vista por los demás, con vuestras obras.

¡Menos hablar y más piedad!

¡Menos exigir, y más rendir!

No os ocupéis tanto de los demás, más bien ocuparos de Mí. Y por Mí, los demás vendrán a Mí, ya que les demostraréis que es sencillo amarme, servirme, y que se puede hacer. Si vosotros podéis, ellos ven que podrán, ya que os ven, os observan, os analizan, os pesan, y ven que es justa vuestra forma de actuar, y que lo hacéis con naturalidad, pensando en Mí, en mi primer mandamiento.

Y, ¿qué desean los hombres?

Os lo diré, hijos míos:

Desean perder el miedo.

Si ven que vuestra forma natural de ser, es seguible, es y va, llena de paz, amor y fe, ellos os seguirán.

La luz se busca.

Pero si actuáis como ellos, si tenéis reparo en arrodillaros, en cumplir los santos deberes que tenéis conmigo, y en cumplir los diez mandamientos, en su corazón, y con razón, os llaman ¡impostores!, falsos; gente que se acerca a Mí, por un estatus social, no por amor filial.

¡Quiero que seáis la luz del mundo!, pero sin hacer cosas raras.

Os quejáis de algunos de mis sacerdotes que no cumplen la liturgia, o que desobedecen al Santo Padre; ¡vosotros también formáis parte de mi Iglesia, y tenéis vuestros deberes como laicos! Obedeced al Santo Padre, ¡arrodillaos!