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Revelaciones 66

… rezo… (17:06) a (17:51)

 

Yo.- Mi amor, Dios mío, Fuerza ha telefoneado a Fess, y dice que no puede venir, ya que su madre, que es muy mayor, no está nada bien, que casi ni le reconoce. No sabemos si Tú, Dios nuestro, deseas hacer algo por ella, y a través de nuestro deber, como instrumentos tuyos que somos, y que te amamos a Ti y amamos a los demás. Di, amor.

+ Yo, Dios, os digo que, no porque llegue el fin de vuestros días, deseo Yo, Dios, que sufráis y que los demás sufran por vuestro sufrimiento.

Yo, Dios, soy vuestro Padre, y os amo, hijos míos, y veros sufrir, enciende mi misericordia.

Id a llevar agua de Lourdes a mi hijita, mi niña, la madre de Fess, al que amo, en el que me gozo, y que lleva prendida en su corazón la rosa roja de mi Madre, por sus múltiples servicios a Mí, a Dios, y a Nuestra Iglesia.

No sufras, amigo mío, no sufras por tu madre; le espera la dicha sin fin. Pero Yo, por mi amor, por tu amor y tu fe, le concederé un final lleno de paz y amor.

Que beba del agua que te traerán, Fuerza y Primavera.

Y vosotros, rezad la oración que os di, y con ella llegará mi paz a su cuerpo y a su mente.

¡Es mi milagro, por mi amor, por el amor que os tengo, hijos míos! Lo sello.

+ Y continúo, amada Primavera. Ya sé, Yo, Dios, que sin casi quererlo, le tienes algo de rencor a mi amado hijo Fess. No deseo que se lo tengas. ¡Lucha más para vencerlo! Acude a ver a su madre, y tócala con tus manos, esas manos que son instrumentos de Dios para dar mi paz y mi amor. Llevadle dos estampas mías. Mis Escritos, no hace falta que se los deis; él, mi amado hijo Fess, ya hace tiempo que los lee. Id con mi paz, con la paz de Dios. Y que hable Fuerza por los dos.

Yo.- Amado mío, perdóname. Lucharé más, y si Tú me ayudas, amaré más y más a todos mis semejantes. Perdóname.

+ Yo te perdono (y sonríe dulcemente), pero deseo que estés libre de todo rencor humano. Eres mía, de Dios, y debes volar alto, como las águilas, y no a ras del suelo. Inténtalo, inténtalo, y lo lograrás. Anda hija mía, sé humilde, y la humildad te alzará como águila, y volarás, volarás.

Yo.- También pensaba, Dios mío, que iría mejor para Ti, que no se supiera quién soy yo, y que incluso no pusiera mis preguntas, ya que dices que todos los que leen Tus Escritos, creen en ellos, pero que al saber que yo soy tu instrumento, eso les “molesta”. Yo sé que soy pecadora, y por eso ya te dije que te perjudicaría. Si quieres, no pongo mis preguntas. ¿Qué dices a ello, amor mío?

+ Niña, mi niña, si no tuvieran la excusa de que es imposible que Yo, Dios, hable a través de ti, se buscarían otra. Yo deseo que se sepa quién eres, y eres una hija de Dios. Y Yo te elegí, y si te elegí Yo, Dios, no hay nada más que decir. Cuando un Santo Padre, dice: “Fulano de tal, es considerado un Santo”, toda la Iglesia, calla y lo acepta. Y Yo, Dios, digo: toda la familia Lluvia, son mis instrumentos. ¿Y qué debe de hacer la Iglesia? Aceptarlo. Que miren mis palabras y mis hechos, a través de vosotros, y verán que Yo, soy Dios.

Yo.- Ah, y quiero preguntarte, Dios mío, por Nora, la esposa del Sr. Noe, que tiene dolores muy fuertes en la espalda. ¿Deseas hacer algo por ella?

+ Sí, lo deseo y lo haré. Llevadle también agua de Lourdes, y rezáis la oración que os di, tocando el frasco. Y no os olvidéis jamás, de rezar luego, la oración que os he dado esta mañana.

Y digo: Fuerza, gracias por telefonear a mi hija Soliz. Espera el milagro, pero no me ha obedecido; no se ha confesado ni comulgado.

Para ver mi milagro, el milagro de Dios, hay que cumplir, con fe, lo que os pido.

Yo, Dios, os amo, y si deseo limpiar vuestro cuerpo, quiero que limpiéis vuestra alma con la confesión, y luego, por amor y con amor, venir a comulgar.

Yo, Dios, estoy deseando estrecharos entre mis brazos, y no me pongáis como excusa, lo que dice mi amada hija, Soliz: que ella, ya reza mucho.

Yo, ¡Dios!, deseo la oración de la humildad, que es la confesión.

Y la oración del amor y la fe, que es la comunión.

Os la pido, puedo hacerlo, y lo hago.

La oración tiene, debe, ir junta con mis santos sacramentos.

Rezad y utilizad mis sacramentos.

Os lo pido por mi honor, por el honor de Dios, que es vuestra fe, vuestra obediencia, puestas en práctica, de la mano de la humildad.

Ay, hijos míos, debéis amarme más, mucho más.

Que Yo os amo tanto, que por eso di a mi Iglesia, mis sacramentos.

Si me amáis, utilizadlos.

Ya que os los di, para haceros felices y sanos.

La salud del cuerpo, a veces, se interrumpe por falta de los sacramentos.

También influye, una malsana alimentación, y la falta de respirar aire puro, y el contacto con el sol, además de aprovechar excesivamente el día, a causa de la luz artificial. Yo, Dios, dispuse día y noche, según lo mejor para vosotros, los hombres.

El mundo lo creé para vosotros, hijos míos.

Buscad lo más natural, y os acercaréis a Mí, a Dios.

Yo.- Amado mío, el lunes vendrá a comer el Edon. Me dijiste que me dirías unas palabras para él. ¿Deseas decírmelas?

+ Sí, lo deseo.

Amado hijo, Edon, soy el Dios al que debes servir, el Dios que te ama, el Dios que te pregunta:

¿Me amas, hijo mío?

Yo te amo tanto, tanto. Ven, acércate a mis Escritos, y me descubrirás. Léelos, y me amarás más, mucho más, infinitamente más.

Hoy sólo deseo decirte:

¡Ámame!

Fuerza, dale todos mis Escritos, al amado de Dios, a mi hijo Edon.