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Revelaciones 65

Viernes, 26 de enero de 1996… rezo… (Mediodía)

 

+ Hijos míos, rezad esta oración que os diré para mi hija y para todos los hijos, a quienes, por mediación vuestra, se obrarán milagros, sean milagros físicos o para el alma.

Por todos los milagros, te he hecho leer: Marcos 9,14…,

(14 Al llegar donde los discípulos, vio a mucha gente que les rodeaba y a unos escribas que discutían con ellos.

15 Toda la gente, al verle, quedó sorprendida y corrieron a saludarle.

16 El les preguntó: «¿De qué discutís con ellos?»

17 Uno de entre la gente le respondió: «Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo

18 y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espumarajos, rechinar de dientes y le deja rígido. He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido.»

19 El les responde: «¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo!»

20 Y se lo trajeron. Apenas el espíritu vio a Jesús, agitó violentamente al muchacho y, cayendo en tierra, se revolcaba echando espumarajos.

21 Entonces él preguntó a su padre: «¿Cuánto tiempo hace que le viene sucediendo esto?» Le dijo: «Desde niño.

22 Y muchas veces le ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él; pero, si algo puedes, ayúdanos, compadécete de nosotros.»

23 Jesús le dijo: «¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!»

24 Al instante, gritó el padre del muchacho: «¡Creo, ayuda a mi poca fe!»

25 Viendo Jesús que se agolpaba la gente, increpó al espíritu inmundo, diciéndole: «Espíritu sordo y mudo, yo te lo mando: sal de él y no entres más en él.»

26 Y el espíritu salió dando gritos y agitándole con violencia. El muchacho quedó como muerto, hasta el punto de que muchos decían que había muerto.

27 Pero Jesús, tomándole de la mano, le levantó y él se puso en pie.

28 Cuando Jesús entró en casa, le preguntaban en privado sus discípulos: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?»

29 Les dijo: «Esta clase con nada puede ser arrojada sino con la oración.»

30 Y saliendo de allí, iban caminando por Galilea; él no quería que se supiera,

31 porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará.»

32 Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle.

33 Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: «¿De qué discutíais por el camino?»

34 Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor.

35 Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos.»

36 Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo:

37 «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado.»

38 Juan le dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros.»

39 Pero Jesús dijo: «No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea capaz de hablar mal de mí.

40 Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros.»

41 «Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su recompensa.»

42 «Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar.

43 Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga.

45 Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser arrojado a la gehenna.

47 Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna,

48 donde = su gusano no muere y el fuego no se apaga; =

49 pues todos han de ser salados con fuego.

50 Buena es la sal; mas si la sal se vuelve insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros y tened paz unos con otros.»)

 

Para darte un ejemplo gráfico de lo que les pasó a mis apóstoles, al igual que a vosotros.

La oración que Yo, Dios, os doy, es la siguiente:

“Por el poder y la voluntad de Dios, del Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, te pido por el cuerpo y el alma de… (decís el nombre, o nombres, o denominaciones), para que se obre Tu milagro, por Tu amor, Tu misericordia e infinito poder. Ten, Dios nuestro, compasión de él/ella/ellos. Te lo pedimos por la muerte y pasión de Dios Hijo, por intercesión de María santísima, san José y todos los Santos y Ángeles. Y por nuestro amor a Ti y nuestra fe en Ti, Dios bueno y fiel. Amén, amén, amén”.

Y, con esta oración, salida de vuestro corazón, Mi milagro, el milagro de Dios, será cumplido. Lo sello, Yo, Dios, por Mi poder y autoridad.

¡Creed, hombres de poca fe!

Creed y comprobad mis milagros, a través de mis amados instrumentos, Fuerza y Primavera.

Pedid, y Yo, Dios os daré.

Pedid con fe, y os daré con mis obras.

Pero antes, confesaos de todos vuestros pecados, ante un sacerdote católico, e id a comulgar.

Si no podéis ir por vuestro propio pie, que venga un sacerdote a vuestro hogar. ¡No se puede negar!, y si se niega, será reo de muerte. Y vosotros, acudid a otro, y si no lo encontráis, llamad a mis hijos, Fuerza y Primavera, y ellos os lo buscarán. Hacedlo así, hijos míos, que así os lo pido Yo, Dios.

Y mis milagros serán derramados por el mundo católico.

Si hay algún hijo mío que no está bautizado en mi Iglesia, se bautice a Ella y cumpla mis mandatos, y mi milagro será concedido.

No es que no ame a mis hijos que no pertenecen a mi Iglesia Católica, Apostólica y Romana, ¡que Yo, Dios, amo a todos!, pero fundé en Pedro mi Iglesia, y si fue mi deseo, es mi deseo que todos os cobijéis bajo Ella. Ella tiene la verdad, ¡es Mía!, es la Única Iglesia de Dios. ¡Todas las demás son falsas! Y si deseo la unidad, no es a cambio de ceder o cambiar mi Iglesia Católica, sino el que las otras se unan a Ella y al Santo Padre, ¡el sucesor de Dios!, ¡Mi sucesor!

Sois libres, hijos míos, elegid la verdad, por vuestra libre libertad. Y la verdad, es que Yo, Dios, soy el Espíritu que mueve mi Iglesia, la Santa y Única Iglesia, Católica, Apostólica y Romana. Y si es mi Espíritu, el Espíritu de Dios, es mi santa voluntad.

Repito, sois libres.

Yo, Dios, os hice libres, ¡sed, pues, hijos míos tan amados, fieles a vuestra libertad, que Yo, Dios, os di!