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Revelaciones 36

Viernes, 27 de octubre de 1995… rezo… (13:41) a (14:26) 

 

Yo.- Amado Dios, dijo el sacerdote Xifón, que para denominar lo que Tú me dictas, tengo que llamarte “la Voz”. A mí no me gusta, ya que yo no sólo te oigo, sino que te veo, y eres Jesucristo. ¿Cómo deseas que te llame? 

+ Y o   s o y   D i o s. (Yo.- Y lo dice con mucha solemnidad) 

Yo.- ¿Así que me permites que te llame Dios?

+ Soy Dios, llámame Dios. Aunque personalmente, me gusta que me llames tu «amor». (Yo.- Y sonríe como un niño muy feliz) 

Yo.- Eres mi amor, mi único amor, mi gran amor. Sólo vivo por Ti. Ahora no me importa nada más que Tú, y claro, mi familia, y solucionar nuestros problemas. ¿Se solucionarán? 

+ Se han solucionado. Bonita niña (Yo.- sonríe: es un encanto) Yo soy Dios y ablando los corazones, según mi voluntad. 

Yo.- ¿Es eso justo, Dios mío?… ¿Por qué no ablandas todos los corazones del mundo y los rindes a Ti? 

+ Yo sólo puedo actuar, cuando el alma de la persona me ama. Luego, Yo llevo su carga y aligero su peso. Por eso quiero primero, que me permitáis amaros; luego, por mi amor, me amáis, y Yo os voy perfeccionando. Y ya no sois vosotros, sino Yo, Dios, que vivo en vosotros. Sólo, sólo tenéis que dejar que os ame, sólo eso, y luego, al actuar mi gracia en vosotros, recibís del mundo lo que os conviene; Yo, Dios Misericordioso, os lo doy. 

Yo.- Ahora lo entiendo, Dios, a veces, años atrás, meditando todo eso, no lo entendía y creía que no eras justo, pero me olvidaba de lo que no entendía y sólo pensaba en amarte, Dios y amor mío. Pensaba, y a veces pienso, que lo único que deseo es que me permitas amarte. Soy tan indigna de recibir tu amor, que aunque no quisieras dármelo por lo pecadora que soy, soy muy feliz y me siento realizada, con que sólo me permitas amarte, y aunque fuera de lejos, me bastaría, y comprendería tu justicia, ya que soy indigna de tu amor. 

+ Todos los hombres son indignos de mi amor. Por eso mi amor es tan importante, ya que os lo doy por amor, sin merecimiento por vuestra parte. Oh, Primavera, Primavera, (Yo.- y siento su alegre ternura) ¡cuánto te amo! Qué poquita cosa te ves, y qué grande que te haré, aunque no deseas en manera alguna ser grande. Pero es que serás grande, demostrando a los demás tu amor, tu humildad y humillación. No tendrás que hablar ni hacer discurso, ni lucir tu persona. (Yo.- Se ríe) Estás ahora contenta, ya que creías que ser grande era presumir, y te veías incapaz, y tan poca cosa. Siempre crees que los demás son perfectos y buenos, por eso cuando ves sus fallos, te asustas. ¡No te asustes, Yo os amo a todos como sois, tal y como sois! Dejando aparte vuestras imperfecciones, y queriendo que me permitáis amaros, así, Yo entro en vosotros, y mi gracia os hace perfectos. Vosotros solos jamás haríais nada, pero conmigo, amadísimos hijos, os haré santos.

Primavera, hija mía, tan amada; estos días pasados y hoy, estás pensando en ser buena, muy buena, cada vez más buena. Has estado haciendo examen de conciencia y has repasado los mandamientos, y aún quieres ser más, más buena, y no sabes cómo. Yo, Dios, te lo digo: ama más, mortifícate, haz sacrificios, reza más despacio; antes de hablar, piensa más lo que vas a decir; eres tan impulsiva y apasionada, que quien te escucha, se estremece ante tu carácter tan fuerte. Haz el sacrificio y la expiación, de dominar el tono y la velocidad de tu voz. Mi paz es mansa, suave. Tu tono de voz, irrita a tu amado esposo, mi gran amado amigo, Fuerza. Tan sólo cambiando tu forma de hablar, lo vas a enamorar más. (Yo.- Y sonríe) ¡Eres tan romántica y estás tan locamente enamorada de tu esposo! Este amor me place, le gusta a Dios, lo bendigo, y es un sacramento en movimiento. ¿Que, qué quiero decir? Pues que es activo, que tiene fuerza propia para ejecutar mi voluntad. Y la voluntad de la Santísima Trinidad, (Yo.- Veo a los tres) es que los esposos sean una sola carne, un solo pensamiento y voluntad. El matrimonio es indisoluble, como lo es Dios Trino. Cada uno tiene su función, pero el mismo ser. No te preocupes, amada Primavera, nadie lo ha entendido… Los esposos son dos, cada uno su función, pero forman un solo ser, en unidad a Dios, que a través del sacramento que recibís, el día de la boda, os actualiza para obrar en plenitud de mi Espíritu. Aunque no lo entiendas, bonita Primavera, es verídico, como lo es que Yo soy Dios y que existe el Cielo Eterno y el infierno. 

Yo.- ¿Va mucha gente al infierno, amor y Dios mío? 

+ Tú reza, sacrifícate y ama, por la salvación del mundo. Yo, Dios, te digo que existe el Infierno, y que hay almas que están allí, consumiéndose eternamente. Pero mi amor es grande, y el amor de Mamá me suplica con lágrimas en los ojos, misericordia, y Yo, junto a Dios Padre, no podemos negarle nada a la Virgen Santísima. Si acudís a Ella, el Cielo os espera; Santa María aplasta la cabeza de Satanás, y tiene poder para interceder para el perdón de sus hijos. ¡Acudid a vuestra Madre! Está con los brazos abiertos. (Yo.- Y así la veo, sonriendo dulcemente, con los brazos extendidos esperando a sus hijos) 

* Hijos míos, amados, acudid a mis brazos. Yo os consolaré de vuestros pecados y no os apartaré de mi corazón. Y Dios os dejará estar así, eternamente conmigo. Yo no juzgo como Jesús, Yo amo y suplico por ti, y por ti, y por ti. ¿Quieres venir a tu Madre, hijo, hija? ¡Ven! Que deseo escuches mi voz; es dulce, y no regaño, sólo te canto las maravillas del perdón de Dios. Y te amo, te amo, te amo, te amo…