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Revelaciones 36

Sábado, 30 de diciembre de 1995… rezo… (11:42) a (12:15)

 

Yo.- Dios, mi amor, mi vida, mi esperanza: ¿qué deseas hoy de nosotros?

+ Que la paz, mi Paz, esté en todos vosotros y en vuestras obras todas, incluso que los pensamientos y deseos vuestros, hijos míos tan amados, vayan dirigidos a Mí, ¡al Amor!

Yo soy el Amor, soy el amo, el dueño del amor verdadero, y os amo, os amo y os deseo.

Yo, Dios, amo lo creado por mis Manos, y estoy orgulloso y satisfecho de vosotros, mis criaturas. Os he hecho a mi imagen y semejanza, a la imagen y semejanza de Dios; y ¿qué soy Yo, Dios?

¡Soy Amor!

Pues vosotros, sois mis semejantes en amor. ¿Qué quiere decir esto? Que si Yo, Dios, amo, vosotros, al ser mis semejantes, podéis amar, podéis cumplir con los mandamientos en que se resumen mis caminos:

¡Amar a Dios, a Mí, con todo vuestra mente y corazón, y amar a vuestros semejantes por mi amor!

¡Sois semejantes a Dios!

¡Sois mi imagen espiritual! Y ¿qué hay en el Espíritu?, ¡amor!, ¡amor!, ¡mi Amor!, el amor con que os amo, con que os ama Dios, el amor que nos hermana, criatura y Creador.

¿Por qué buscáis la riqueza, el poder? Por amor; porque creéis que esto os dará la felicidad, y la felicidad es la parte física del amor, ¿verdad?

No buscáis la riqueza y el poder, por maldad; Yo veo vuestros corazones y sé que lo hacéis por amor, por el fin del amor.

Pero a veces, usáis medios malos para conseguir vuestro fin.

Yo, Dios, os amo a todos, ¡a todos!, hijos míos, pero algunos habéis caído en la trampa de los medios malos, para conseguir un buen fin, vuestra felicidad temporal.

Yo, hijos amados, Yo, Dios Uno y Trino, Yo, Dios Amor y todopoderoso, os doy por mi amor, la felicidad terrenal, y os añado la felicidad Eterna. ¡No os miento!

¡Dios no miente!

Cuando vosotros amáis de verdad, de verdad, a otra persona, no le mentís, vuestro amor os impide mentirle; pues Yo hago lo mismo con vosotros, hijos míos, ya que Yo, Dios, os amo de verdad, con la Verdad de ser Dios.

Y con la misma verdad, te digo a ti, sí, a ti, amado mío: ¿deseas mi amor?

Yo, Dios, te lo estoy dando siempre, siempre, y te lo doy porque te amo; igual que tú, que cuando amas, lo das, lo das, aunque la persona a la que amas, a veces, no te corresponde.

¿Ves cómo eres imagen y semejante a Mí?

Nos parecemos mucho, hijo mío, hija mía, y por eso sé que me correspondes cuando te digo: ¡te amo!, ¡te amo!, ¡te amo!

¿Quieres sentir mi amor?

Te lo doy, Yo, Dios.

Fuerza, llama hoy a tu padre, a la hora de comer, y no olvides que Yo, tu Dios, te amo tanto, tanto. Me “duele” el amor que siento por ti, amado amigo de Dios.

Ama así, como Yo te amo, a tus hijos, y a tu dulce esposa.

Deseo Yo, Dios, que mi hija Primavera, vaya de parto con el doctor Huan.

Dale todos Mis Escritos a mi hijo Simba; ahora los comprenderá, y le ayudarán a tener una buena muerte; no tardes en dárselos; Yo, Dios, sé por qué te lo digo, hijo mío.

¡Te amo, Fuerza!, y te daré mi amor en forma de triunfo profesional, también, ya que tu fe es a toda prueba.

Ojalá, Primavera la tuviera como tú.

Antes de hablar a través de ella, la tenía más; ahora, por culpa de Satán y sus interferencias, y por culpa del sacerdote Xifón y sus dos notas, la llenaron de confusión, ya que por no querer ir contra Dios, contra Mí, y serme infiel, dudó, por la duda del sacerdote Xifón, al que se puso en sus manos, con todo el candor de su inocencia.

¡Ayúdala, Fuerza!, tu Dios te lo pide como un favor. Te recompensaré, amigo mío, ¡lo sello con mi sello!