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Revelaciones 3

Lunes, 18 de septiembre de 1995… rezo… (21:30) a (22:07)

 

Yo.- Estoy preocupada, ya que hablas del triunfo de mis hijos y eso a Fuerza no le gusta nada de nada. ¿No sería mejor que lo que me dijeras al respecto, no se lo enseñara a Fuerza? 

+ No hija mía. Fuerza debe comprender que mi voluntad está en ello como en él. 

Yo.- ¿No podría ser que, sobre ese tema, fuera imaginación mía? 

(- Se ríe) ¿Por qué no he de ayudarlos, si ellos quieren darme a conocer? Quieres paz, no deseas que mi hijo Fuerza se enfade. Eso es señal de tu amor, pero mi amor también cuenta. Yo estoy loco de amor por vuestros hijos. Me aman tanto, que no soy capaz de negarles nada. Sólo quieren darme a conocer, y es mi placer ayudarles. ¿No os ayudo a manteneros, no os ayudo a amaros; es que no tengo poder para todo lo que me place? Pues me place que se recristianice a través de las películas. Me gusta que bailen, me gusta que canten mis cosas. Yo les ayudo y les ayudaré. Puedo hacerlo y lo haré. No temas que se envanezcan; estáis vosotros a su lado para reprenderlos, si es necesario. 
No temas, hijo, Fuerza, Yo sé lo que hago. Si tú supieras cuántos hijos míos van perdidos. No leen, no conocen cristianos, no se acercan a mis iglesias; y he decidido ir a buscarlos a través de tus hijos. 

Yo.- ¿Seguro que no me lo invento yo? 

(- Se ríe) Hija mía, quieres hacer feliz a tu esposo, y ello te honra, pero déjame hacer a Mí. El mundo necesita reír, y Yo estoy en la risa. Todo se hará según mis deseos. 

Yo.- A veces pienso que lo que Tú me dices, yo podría muy bien inventarlo, pero no sé si tendría esa paz que me embarga desde hace dos días. ¡Desprecio la mentira! Y te suplico que no permitas que sea tan vil y mienta, inventándome que hablo como Dios. 

+ Hija de mi corazón, sé buena, reza y deja que Yo me ocupe de tu esposo. Antes pedí conventos, hoy deseo que los cristianos vuelen al viento. 

Yo.- También temo que se divulgue eso que escribo, y ya he visto cómo se pierde a una amada amiga. ¿No sería mejor que nadie lo leyese ni supiese? 

+ Eso déjalo en manos de mi hijo Xifón, él sabrá qué hacer. 

Yo.- Incluso había pensado ni dárselos a él. 

+ Eso no lo debes hacer. Yo hablaré a través de ti para él. Ahora sólo es el principio, pero hay muchas cosas que quiero que se sepan a través de ti; (- se ríe) no te lo voy a decir todo en dos días. Eres impulsiva, pero Yo ya era antes de los tiempos, sé dócil. Tienes miedo a que el sacerdote Xifón te diga que te lo has inventado. Todo eso es orgullo, y no quiero que me seas orgullosa ni miedosa. Tú, hija mía, sé dócil a mi Espíritu Santo. ¿Qué creéis, que no me gusta el cine ni los bailes? Todo lo que se hace para glorificar a Dios, nos gusta. 
Los tiempos han cambiado, como tiene que cambiar la manera de cristianizar. Hay que darse, salir al encuentro de todos mis hijos, a los que amo tanto, que no regateo ni medios ni hijos que se mezclen en todos los ambientes. El cine, las películas, no es malo; lo que es malo es el mensaje de algunos, pero todo lo que ha permitido Dios que se haya inventado, tiene su misión buena, aunque a veces se utiliza de otra manera. 
Reza, reza mucho, que hay tiempos mejores a la vista; Dios será descubierto por muchos corazones, y Yo les daré la gracia de mi amor. Ten fe.