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Revelaciones 19

… rezo… (14:29) a (14:52)

 

Yo.- Amado, ¿es que deseas decirme algo?

+ (Se ríe muy y muy feliz, con una felicidad que no vi nunca en Jesús, Dios). Sí, anota que Jesús es Dios, soy Yo, y estoy tal como tú, amada Primavera, lo expresas, muy y muy feliz. (Se ríe).

Claro que Dios se ríe, y con agrado. He recuperado a dos hijos descarriados, que estaban en pecado mortal, y esta tarde recuperaré al tercero.

¡La voluntad de Dios, gracias al servicio de los hombres, se cumple!

Y te doy las gracias, amado hijo, mi sacerdote, el sacerdote que tanto amo y me gozo. A ti, sí, a ti te lo digo, amado, amadísimo Trueno. ¡No te se me escondas! (y ríe, ríe). Lo veo, lo he visto todo, y deseo te goces en tu fiel servicio.

No dudes, Primavera, y apunta todo, todo lo que te digo. Deseo Yo, Dios, ¡Dios!, que quede constancia.

Amado Trueno, mi Madre, tu Madre, desea hablarte: escucha su dulce y alegre voz.

* Hijo mío. (-Lo dice muy cariñosa y un poco despacio. Hoy viste de color rosa). Es el color del amor hermoso, ese amor que tú, amado Trueno, sientes por mi Hijo; y es hermoso porque nace de tu corazón puro y perfecto en el amor.

Y, alegra tu corazón, y acepta la rosa roja que te entrego, y mi Hijo, Dios, te prenderá en tu fiel y amante corazón. (Mamá se gira y da una rosa roja a Jesús, que está a su lado. Jesús viste de color blanco y dorado. Coge la rosa y mirando hacia delante, dice):

+ A nuestro amado y fiel caballero, caballero en el honor, por amor a nuestra linda Madre, ¡a María!, y por ese mismo amor a la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Arrodíllate, Trueno, Yo, Dios, por ser todopoderoso, por ser el Hijo de la Inmaculada, la perfecta, la sin par María, y por el deseo de Ella, que es el deseo de la Divina Trinidad, Dios, te honro con la rosa roja. Eres ya caballero de la orden celestial de los hijos fieles al servicio de Dios.

Me pide mi amado Ris, tu padre espiritual, amado Trueno, que te diga que por tu fidelidad a mi Labor, a la Labor de Dios, que inspiré y realicé a través de él, te dé mi bendición con las dos manos, y que Yo permito que él, que mi siervo Ris, con sus manos, se unan a las mías. (Lo veo, ¡lo veo! Hay cuatro brazos extendidos y una luz muy pura y brillante). Recibe, mi amado, nuestro amado Trueno, nuestro agradecimiento y mi bendición, la bendición de Dios, que cae sobre ti, amado de los amados. (Y María sonríe, sonríe, con una sonrisa que parece que jamás se desvanecerá de su bonito y dulce rostro).

Hay alegría en el Cielo.

Alegraos hijos míos, mis amigos, los Lluvia. Alegraos. Hay tres almas que han pecado, pero dos se han ya reconciliado a Mí, a Dios, y una tercera vendrá a mi perdón.

¡Yo se lo doy!

Lo doy siempre, hijos míos.

En el Cielo hacemos una fiesta, y mis ángeles hacen sonar las trompetas, en sentencia del triunfo del Hijo de Dios, del Cordero, del que derramó su Sangre por amor a todos y a cada uno de vosotros.

Amadme, familia Lluvia, amadme, que Yo os amo con delirio; como a cada uno de mis hijos.

Alegraos de la felicidad de un Dios de amor.