Saltar al contenido

Revelaciones 18

… rezo…

 

+ Amada niña buena, mi Primavera, da dos estampas a tu hija Castidad, la Mía y la de Mamá; tócalas, y que ésta las de al sacerdote de Olvido, y mi paz y mi amor irán y habitarán en él, y recuperará su salud de alma; que las depresiones humanas son consecuencia de un corazón triste, pero que por el poder que te di, amada y fiel instrumento, Primavera, al tocar las estampas con tus manos, mi paz y mi amor, transmiten, a quien las toque.

¡Sólo por el hecho de tocarlas, mi paz y mi amor, de Dios todopoderoso, va potencialmente a su corazón!

Es la voluntad de Dios, que no puede doblegarse ni romperse, y que entera, se cumple siempre.

¡Lo comprobaréis!

Oh hijos míos, tan amados por vuestro Dios, que me doy y os busco a través de mis instrumentos, y obro milagros por vosotros, a los que tanto amo.

¡Estoy loco de amor por ti!

Sí, sí, por ti, ¡te amo!

Déjate amar por mi Amor, que es el amor de tu Dios, y es inmensurable, aunque te lo doy justo, para que no te me asustes, ya que, de dártelo a conocer en su totalidad, te asustaría su potencia e intensidad.

Te amo, hijo mío, hija mía.