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Revelaciones 17

Domingo, 17 de diciembre de 1995… rezo… (9:58) a (10:15)

 

Yo.- Jesús, mi Jesús, que este día seamos fieles para amarte y servirte. ¿Qué deseas hoy?

+ Vuestro amor, (Yo.- se ríe gozoso) deseo vuestro amor, el amor de todos mis hijos.

Sí, el tuyo, el tuyo, hijo mío, el tuyo, hija mía, y con tu amor, me darás tu alegría de servirme, de servir a tu Dios, cumpliendo mis mandamientos, ¡TODOS!, (Yo.- y se sonríe) y los de mi Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

Acordaos que hoy es domingo, y hay que asistir al Sacrificio de la Misa. ¡Yo estoy Allí y te espero, hijo mío, hija mía!

Haz lo imposible para reconciliarte conmigo, Dios Hijo, Jesucristo, y ve a confesar tus pecados y faltas; ¡mira bien tu espejo, esa conciencia!

No dudes que el sacerdote me representa, y soy Yo, Jesucristo, quién te escucha y perdona tus pecados y faltas.

¡No te olvides de confesar tus faltas! Con la absolución de ellas y los pecados, vienen mis Gracias, las Gracias de Dios, en abundancia, que Yo te doy por la humildad y la obediencia de venir a confesarlas.

Y luego, (.-ahora lo veo feliz, muy feliz)… sí, hijos míos, soy feliz con pensar en que luego podré abrazarte en la Comunión.

Oh, qué felices seremos los dos. Nos amaremos, te sentirás acompañado, acompañada, por tu Dios Amor, que tan loco de amor estoy por ti, sí por ti, hijo mío, hija mía.

¡Fuera tu soledad, fuera tu tristeza!

Te darás cuenta, hijo mío, hija mía, de la verdad, de que ¡no estás solo, no estás sola!

¡Yo te ayudo a llevar tu cruz!

¡Alégrate, amado, amada!

Yo soy Dios y te amo, te amo, te amo.

Sí, ¡¡te Amo!!

Ven a Mí, a Dios.

Pero para que nuestra unión sea real, y la sientas potencialmente en ti, antes debes confesarte a Mí, a Dios, que estoy representado por el sacerdote, en el confesonario.

Tú, solo, tú, sola, delante de mi sacerdote, y sabiendo que tu confesión es secreta: sólo tú y Yo.

Y el sacerdote que me representa, jamás rompe el silencio de tu debilidad, y por ella tus pecados y faltas. Lo sentencio.

Y quién diga que la confesión puede ser comunitaria, ¡¡miente!!, y por esa mentira, le espera la muerte en el Infierno, por mi autoridad de ser el Hijo del Dios Vivo. ¡¡Lo sello!!