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Revelaciones 120

… rezo… (18:13) a (18:56)

 

Yo.- Amado, en estos casos especiales, en que dices que ante tus ojos, se puede controlar, bajo la conciencia, nuestros deseos de amarnos: ¿Podrías explicármelo más claramente, por favor? 

+ Puedo y quiero.

Antes de pasar a ello, deseo que quede bien claro, amados hijos míos, que Yo soy un Dios de vivos, y deseo la vida.

Ahora, amada hija mía, te diré, que en estos casos, en que permito controléis vuestra unión carnal y espiritual, en el bello acto del amor matrimonial, podéis usar, los hijos que en su conciencia y libremente así crean que es lo más justo para Mí, Dios, de los días infértiles para vuestra unión amorosa.

Os aviso, hijos míos, de los peligros del uso de este permiso, que os doy para que en justa libertad, decidáis y actuéis.

Mi amor, que es semejante al vuestro, cuando es amor verdadero, inspirado por el amor que sentís por Mí, vuestro Dios creador y redentor, es amor infinito, incontrolado, que cuanto más ama, más ama.

Si éste es el amor que sentís los esposos, el uno por el otro, es mi amor, y como tal, no puede graduarse, ya que, o es libre en su intensidad, o al final muere, al controlar su intensidad, por su mismo control, que es incontrolable.

Y cuando vuestro amor, este amor que debe ser semejante al mío, al de Dios, no es libre, al no ser libre, no es verdadero, y al no ser verdadero, se va falseando hasta que muere, por la falsedad de no ser veraz ni libre.

Cuando uno mira la belleza en algo, la mira totalmente. Su deseo de verdad lo acapara todo, y cuanta más verdad, más libremente disfruta de la belleza. Si la mancha, ya no hay totalidad de belleza, por lo cual, ya no es bella, por la mentira de no ser verdad que no sea bella, y ya deja de serlo.

La fe, cuando es íntegra, es fuerza espiritual invencible y fructífera, que conecta directamente conmigo, por tener y ser mi fuerza espiritual. Cuando una duda perturba esa fe, ya no es constante, ya no es limpia, ya que la duda la ensucia, la falsea; ya no es bella, languidece y muere, por no ser pura y total.

El amor matrimonial, es bello, hermoso, puro, grande y sin mancha de duda, lleno de fe. Si lo controláis, aunque sea por motivos lícitos, ese amor es quebrado por un algo superior al mismo amor, y ese amor, antes de sentirse y vivir en el corazón, tiene que pasar por la mente, y la mente, que es vulnerable a lo temporal, falsea el amor con dudas, y al no ser amor espiritual, de Dios a la criatura por su gracia actual, puede fácilmente ir viciándose por la frustración de doblegarse a la mente sin tener la total inspiración de Dios, ¡mi Santa Inspiración! que os doy por el sacramento matrimonial, que actúa por mi Espíritu, por el Espíritu de Dios que es inmortal, y al ser inmortal no tiene cuerpo, y no tiene mente para dudar, sino que es potencia Divina que actúa y tiene vida sobrenatural.

Si no tenéis más remedio, hijos míos tan amados, que controlar vuestro amor matrimonial, usad de la oración constante, de mis otros sacramentos: la penitencia y la eucaristía, y usadlos con frecuencia, para que mi Espíritu Santo os sirva de guía.

Sois libres, amados míos, ya que así mi amor os desea, y deseo que vuestra libertad sea más que razonada humanamente, sentida espiritualmente, ya que sois destinados a la Vida Eterna, y Allí será vuestra alma espiritual, quién vivirá eternamente.