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Revelaciones 88

Jueves, 15 de febrero de 1996… rezo… (12:09) a (12:30)

 

+ Hijo mío, ¡mírate!, obsérvate, pálpate. Detente a pensar en ti. Y te digo, Yo, Dios: eso que eres tú, tú, se formó por la unión física de un hombre y una mujer.

¿Verdad que fue importante el acto?

De él, naciste tú, hijo mío, que no eres ninguna tontería. Eres un ser libre, independiente; perfecto hombre e imagen mía, ¡de Dios!

¡No me manipuléis la vida!

¡No me ensuciéis el bello acto sexual!

En él, formáis otra persona, como eres tú, ¡¡tú!!

Os extravía, saber que hay días fértiles, y otros, no.

Os extravían los anticonceptivos.

Todo acto sexual, tiene, debe, estar abierto a la vida.

Y si esta vida, ya está concebida, sirve para la unión matrimonial y su fidelidad, y su expresión bella, en el amor mutuo, gozoso y lícito, y agradable a mis ojos, a los ojos del Dios de amor, del Dios que disfruté en la creación.

Estáis en un error, hijos amados, cuando pensáis en el acto sexual, por placer carnal. Y estáis en un error, ya que vais contra vuestra misma naturaleza.

¡No sois animales ni fieras! Sois ¡hombres!, hijos míos, ¡míos! Y, Yo, soy Dios.

No os niego el placer, en la concepción de un nuevo ser. Yo, Dios, así lo dispuse, y es mi deseo, os gocéis de la dicha de la procreación. Pero fijaos, digo procreación, no lujuria.

Pensad, pensad.

Os di inteligencia, ¡utilizadla!

Discernid, y veréis cuál es la verdad.

Si luego queréis o no, vivir en la verdad, es cosa vuestra. Yo, Dios, os di, os doy, la libertad, y es mi santo deseo, la apliquéis en todos los actos de vuestra vida.

Pero, ¡sed libres de verdad!, que muchos pensáis que ser libres, es hacer lo que hacen la mayoría.

Yo os apremio a que hagáis lo que cada uno libremente desee, no por opinión ajena, sino por su libre e individual conciencia.

Yo, Dios, soy justo, y mi justicia se derrama uno a uno, ¡no en colectivo!

Yo, Dios, te amo a ti, por ti mismo, por utilizar de tu vida por ti solo, libremente.

¡No mires a la gente! Mírate a ti mismo y piensa que tú naciste por la unión de un acto sexual; por él tienes vida carnal, alma espiritual, que es inmortal.