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Revelaciones 70

Viernes, 2 de febrero de 1996… rezo… (9:31) a (11:00)

 

+ Yo, Dios, os pido, amados míos, que cuando veáis a alguno de vuestros hijos, con mal carácter, ya sea por la manipulación de otros, pidiendo la influencia satánica, o de los malos espíritus, o por circunstancias que no llegáis a entender, rezad lo siguiente. También lo podéis hacer por y para personas, que no son de vuestra familia.

Puestos de rodillas, os signáis con agua bendita y decís:

“Yo, hijo de Dios, por el amor y misericordia de mi Padre Celestial, acudo humildemente a Él, en nombre de… (decís el nombre o nombres), para que con su santo poder, interrumpa y finiquite la influencia demoníaca que otros piden a Satán o a los malos espíritus, o por la misma inclinación que el hombre tiene al mal, y… (decís el nombre o nombres) recupere su salud de cuerpo y alma, para así poder amarte y glorificarte, Dios mío. Amo a Dios Padre, amo a Dios Hijo, amo a Dios Espíritu Santo, y es por mi amor a su amor, que solicito y pido su santa protección. Amén, amén, amén”.

Y Yo, Dios, afirmo, amados míos, que por el rezo, de corazón y de una sola vez, finiquitará la influencia del mal.

Rezad esta oración por el Santo Padre, los Cardenales, Obispos y Sacerdotes de mi Iglesia, ya que hay muchas sectas satánicas que intentan, y a veces consiguen, manipular cuanto pueden, a las almas de mi Iglesia.

Rezad esta oración, para todos los componentes de Ella.

Os amo, hijos míos, y ¡no os dejo solos!

Mi poder, es el poder más grande del universo.

Acudid a él a través de la oración sincera, y por amor, y Yo, Dios, actuaré a través de ella.

Y mis ángeles, el ejército innumerable de los ángeles de Dios, actuarán mis maravillas, y el mundo se llenará de paz, amor y fe.

Y el poder de Satán, se verá reducido, y volverá vencido, por vuestras oraciones, al Infierno, donde sufrirá eternamente, por su libertad de no querer servirme.

Oh, hijos míos, ¡os necesito!

Dios necesita de vuestras oraciones, para reducir al Maligno.

Para rezar, podéis tener cualquier edad o enfermedad.

No hay excusa.

Seréis útiles y felices, ya que después de la sincera y amorosa oración, Yo, Dios, os bendeciré con mis gracias de paz, gozo y felicidad.

Con cuanto más amor recéis, recibiréis de Dios, de Mí, más gracias. ¡Lo sello! Lo podéis comprobar.