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Revelaciones 59

… rezo… (16:08) a (16:34)

 

Yo.- Amor, amor mío; perdóname Dios mío, pero sintiéndolo mucho, no me encuentro nada bien físicamente. Ya sé que ese es tu deseo, pero he pensado que a lo mejor podría ir a tu hija Dol y pedirle me impusiera las manos, ya que Tú, Dios mío, estás en ella. Es que me paso las horas en la cama y me faltan las fuerzas. A veces pienso que no seré capaz de cooperar a la hora del parto. Y la casa no funciona como debería, y me siento inútil y culpable. ¿Qué deseas que haga amor y Dios mío? 

+ Ve a mi hija Dol, este ha sido mi deseo y voluntad desde un principio. Deseo que os conozcáis y trabajéis unidas para Mí. Te extrañas, amada Primavera. Los pensamientos de Dios son extraños a los ojos de sus hijos. Más adelante os diré lo que deseo de las dos. Pero antes ve, y que con sus manos y mi voluntad divina, te devuelva la salud física.

No sufras más, amada Primavera, has portado tu cruz con amor y resignación, con humildad y buen humor. Necesito que estés fuerte físicamente, ya que tienes que trabajar para Mí, junto a tu esposo, mi fiel, audaz y fuerte apóstol Fuerza. Que deseo Yo, Dios, que cuando acuda a ver al obispo, vayáis los dos juntos, aunque sea el patriarca quien deberá hablar. Tú, hijita linda, deberás esforzarte para callar; con lo impulsiva que eres, sé que te costará, pero cuando mi hija Dol te imponga las manos, además de devolverte la salud, mi Espíritu vendrá potencialmente a ti, y serás completamente mía. No te asustes Primavera, mi niña, y obedece al que tanto amas. Mi amor estará en ti, y rendirás los corazones a Mí. Tu sola presencia, resplandecerá mi paz, por eso mi hijo Fuerza tiene que ir contigo, ya que él será la fuerza de mi voz, y Yo actuaré a través de ti, con mi amor.

Vais a trabajar para vuestro Dios y Señor, al que tanto amáis y tanto os amo. Os bendigo, os doy mis gracias, y os mando al mundo para que me rindáis servicio.

Lo tengo todo controlado. Id conmigo, soy Dios, el infinitamente bueno y misericordioso, el que ama, amó y amará a sus hijos, los hombres, en que me plazco y por quienes fue creado el universo entero.

Primavera, hija bonita, actúas según lo previsto por Dios; eres libre, pero tu libertad obedece a mi voluntad. ¡Os amo! Id en paz, quedad en paz.