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Revelaciones 5

… rezo… (14:40) a (15:00)

 

Yo.- ¿Deseas decirme algo, Amor y Dios mío?

+ Amada Primavera, eres fiel y dócil a mis deseos, y así debe ser.

Amados míos, sed fieles y dóciles a mi amor, y no permitáis, oh amados hijos míos, que otros hombres os acorralen y os hagan actuar contra mi voluntad, ¡la voluntad de Dios!

Deseo hablaros del sacramento matrimonial.

Ya os hablé, hijos amados, del matrimonio perfecto y lícito a mis ojos, los ojos del Dios verdadero, que mira con ojos de verdad y amor, no como los ojos humanos, que veis a través del pecado, del pecado cometido por vuestros primeros padres.

¡No podéis servir a dos señores a la vez, ya que amaréis a uno y mentiréis al otro!

Los casados que no cumplan mi voluntad, que ya os dije cúal era, hagan oración y disciernan, si su matrimonio es santo y está regido por mi sacramento activo, que influye en que cumpláis fielmente mi voluntad y mis mandamientos, o es un matrimonio inexistente a la suprema verdad, la verdad de estar los dos unidos y dispuestos a servirme y glorificarme a Mí, a vuestro Dios, que por y a través de mi Iglesia, mi Santa Iglesia Católica, os bendije.

Vigilad y discernid, hijos míos, que al ser dos los que formáis mi santo sacramento matrimonial, uno o los dos, podéis estar en el error de creer válido, lo que no ha existido jamás.

Si es así, vuestro matrimonio no es más que el manto que oculta el concubinato, y esto lo sentencio Yo, Dios, a falso, a ilícito, y pido a mi Iglesia lo testifique ante los hombres, nulo, no existido.

Mirad hijos míos, discernid; que si vivís un supuesto matrimonio, vuestra vida no me pertenece.

Y al no servirme, iréis muriendo de dolor, del dolor de vuestro desamor, que es tal, al no dar gloria a Dios, a Mí.

Y Yo, Dios, por mi voluntad y mis deseos de que viváis en la verdad, os pido por vuestra alma inmortal, que os reconciliéis conmigo, y no permitáis que por miedo o prejuicios, os separéis de Mí. ¡Yo estoy ante todo y sobre todo!, ¡vuestra alma me pertenece!, por eso vivís para vivir eternamente en la Verdad, en la verdad humana en la tierra, y en la Verdad divina en el Cielo. ¡Discernid, rezad, y ante todo y sobre todo, pensad que Yo, Dios, os amo de verdad, con la verdad de la sinceridad!