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Revelaciones 40

Martes, 2 de enero de 1996… rezo… (8:00) a (9:00)

 

Yo.- (Estaba durmiendo y Dios me ha despertado). ¿Quieres hablar, Dios mío, tan amado?

+ Vuestro Dios desea hablaros a todos los hijos de los hombres, a todos, sin discriminación.

Vuestro Padre, Dios, os habla, con la Verdad del Dios Creador.

Hijos míos, la democracia es irreal, ya que con los seres libres, no se puede aplicar en el gobierno estatal, ni en otra clase de gobierno.

La verdad es una, y al ser una, es dictadora.

No se puede decir que haya paz de dos o más maneras; la paz es una, es una vida sin violencia; y la paz no puede esperar a que se termine la guerra o las contiendas; la paz es ¡ya!, o no hay paz, ni existe ni existirá.

No podéis decir: “Esperaremos, que discutan, que se maten unos cuantos; luego, por la democracia, pediremos la paz, y si es necesario, la exigiremos con las armas democráticas”.

¿Qué es esto, hijos míos? ¿A qué, tal desorden?

Los niños saben que incluso en la discusión, se quiebra la paz.

Repito Yo, Dios: la democracia es irreal, es una palabra para agradar a todo el mundo, pero es falsa, ya que es imposible aplicarla.

La verdad no está en la duda.

La guerra es mala, tanto si hay razones para ella, como si no. Es mala, ya que la realidad es que las víctimas más numerosas, son los inocentes: los niños, las mujeres, los ancianos, los hombres del pueblo.

¡Quiero paz!

¡Os exijo la paz!

Las cosas no tienen dos puntos de vista acertados, ya que siempre uno es mejor que el otro.

Repito: la democracia es irreal, no se puede aplicar, ya que si un partido político la intenta aplicar, va contra los demás partidos políticos.

Si la democracia fuera real, sólo habría un partido, y ya no sería democracia.

¡La verdad es una!

La verdad no es opinable; o se hacen bien las cosas, o se hacen mal.

De mentiras, hay de muchas clases, variedad de opiniones, mas la verdad es una y clara.

Todos sabéis que no es bueno robar; no es opinable, aunque se puede robar de muchas formas.

Todos sabéis, hijos míos, hijos de Dios, que matar es malo; y los hombres matáis de muchas formas, incluso sin llegar a liquidar el cuerpo.

Todos sabéis que deseáis la paz; y hay muchas maneras de no tenerla, no sólo con las guerras, os hablo de la paz interior, de esa Paz que Yo, Dios, llenaré la tierra antes del fin del mundo.

A todos os preocupa cómo y cuándo será el fin, y Yo, Dios, os lo digo: el fin, os lo daréis los hombres mismos, con vuestras guerras.

Dios sabe cuándo será, pero depende de vuestra libertad, ya que se ejecutará por vosotros mismos y vuestra destrucción física del mundo, creado por Mí, ¡soy Dios!

Yo os dejaré libres hasta el fin, ya que mi justicia es respetar vuestra libertad.

Si vosotros, libremente, preserváis el mundo y lo cuidáis y lo amáis, éste durará más.

¡Sois y seréis vosotros quienes daréis punto final a la vida!

Lo que haré Yo, Dios, es acudir a buscar a mis hijos, a los hijos que heredarán el Nuevo Mundo conmigo; a los hijos que han querido mi amor, y al quererlo, me han reconocido como Padre, me han amado y han cumplido mis mandamientos, y han acudido a mis sacramentos.

Esos son, serán mis herederos.

No soy Yo quien los elige; sois vosotros, libremente, quienes os separáis de Mí, ya que Yo, Dios, ¡os elijo a todos!

¡A todos!

Todos tenéis parte de mi Creación.

A todos os he deseado antes de los tiempos.

Por eso nacisteis, por mi deseo.

Hay otros muchos, que Yo, Dios, he deseado, pero por la dureza y el miedo de los padres, no han sido creados a la vida.

De éstos, sólo me queda su recuerdo.

¡Sois libres!

Verdaderamente libres, y no democráticamente.

No es la democracia la que os hace libres, sino la verdad, la única verdad, que es que Dios os he creado individuales, independientes, uno a uno, y por tanto, ¡libres!

Muchos os quejáis de Mí, de Dios.

Decís: “¿Si Dios existe, por qué permite el sufrimiento, las guerras, los niños sedientos, la pobreza?”

No os preguntáis: “Ya, gracias a Dios, tenemos la verdad, la Iglesia, los mandamientos, que nos dicen cómo debemos actuar para ser felices, y si fallamos, podemos acudir a los sacramentos. Si todos los cumplimos, cumplimos los deseos de Dios, no habrá pobreza, ni niños sedientos, ni guerras, ni sufrimientos. ¿Por qué Dios permite que no cumplamos sus deseos?”.

Yo, Dios, os lo digo: por la verdad de que sois libres.

No por la democracia, por la verdad.

Cuando la democracia pone por leyes, cosas injustas, como tantas hay en ella, es mentirosa, ya que daña a los hombres; y todo lo que daña, hace mal, y si hace mal, no es bueno, y si no es bueno, no es verdadero; ¡no es verdad!, es irreal.

Yo, Dios, os amo a todos, y vosotros, si os detenéis a pensarlo, lo veréis.

El sol sale por todos, la luna y las estrellas, brillan por todos.

El viento es por todos, la lluvia es por todos.

La naturaleza y sus beneficios, es por todos.

Cada uno de vosotros, es por todos, ya que cada uno influye en los de su alrededor, y éstos, por su influencia, influyen en derredor de otros.

Lo que uno dice o hace aquí, repercute allí. Yo, Dios, así lo dispuse para que, al ser libres, fuerais por vuestra libertad, los protagonistas del mundo.

Sí, incluido tú, hijo mío, hija mía, que estás enfermo o sólo, ya que influyes en otros, aunque sea por un momento.

La creación de otra vida, sea humana, animal o vegetal, sólo necesita de un momento, de una ocasión.

Un pájaro lleva una semilla de un árbol a un suelo, y ésta germina por el ave que le dio la oportunidad de la vida.

Un hombre, esté sano o enfermo, con su voz, con su presencia, da vida, por tener vida, y si actúa en mi Verdad, en la verdad de Dios, da bien al mundo.

Hijos amados, meditad mis palabras.

Vuestro Padre, Dios, os ha hablado.