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Revelaciones 25

Rezo… (17:58 h) a (18:56 h).

Yo.- Y te pregunto, Dios amor, por un amigo del Sr. Edon, el Sr. Wac, que tiene una depresión tremenda, y su madre es muy mayor. ¿Qué deseas hacer por él, amado?

+ A mi amado hijo Wac, te voy a curar esta tristeza que habita en ti. Tú lo verás.

Amados instrumentos míos, de Dios, del Dios verdadero, coged agua de Lourdes y rezad para que se cumpla mi milagro en mi amado hijo Wac.

Y te pido que hagas una humilde confesión general, y cuando digo humilde, deseo que sientas esa humildad dentro de ti:

¡Convéncete que sin Mí, Dios, no eres ni vales nada, absolutamente nada!

Y así, convencido de lo que es verdad, vienes a confesarte de tus pecados, de tus faltas y de tu nada.

Y luego vienes a comulgar, y Yo, Dios, te haré reír de dicha:

¡La sentirás!

La dicha de que no siendo nada, Yo, te amo tanto. Oh, hijo mío, de Dios, estoy loco de amor por ti. Te amo, te amo, te amo. Deja que te lo diga cada vez que vengas a comulgar; antes de decirme nada, pon atención, que Yo, Dios, te diré por tres veces: Te amo Wac, te amo Wac, te amo Wac. Y luego me cuentas lo que desees, que Yo, no sólo te escucharé, sino que verás por los hechos, que providencialmente te acontecerán, el que tú has sido escuchado por Mí, por Dios, ¡Dios!

Yo.- Nos gustaría saber, amado Dios, qué es lo que escribías en el suelo mientras acusaban a la mujer adúltera.

+ Os lo digo, hijos míos. Yo, Dios, escribía: Yo amo, Yo amo, Yo amo. Sólo eso, porque es la verdad:

¡Yo os amo!

Os amo, hijos míos, a todos, a todos.

El amor de Dios, es por todos.

Mi Pasión en la Cruz, fue por todos.

La sencilla verdad de Dios, es esta sublime realidad:

Yo amo.

Yo.- Amor mío, ¿podrías, Dios amado, darnos tu opinión sobre los signos del zodíaco y su supuesta influencia en el temperamento humano?

+ Cuando nació el Dios Hijo, cuando me hice hombre, los Reyes Magos vinieron a adorarme, por ver en lo alto del Cielo una estrella. No es de extrañar que los hombres tengáis una influencia del cosmos. Pero esa influencia es al temperamento, no al carácter.

El carácter es el resultado de ir perfeccionándoos.

No es verdad que vuestro destino está escrito en el cosmos; vuestro destino lo sé sólo Yo, Dios, y no necesito escribirlo; mi memoria es infinita, y vosotros sois libres, y por vuestra libertad, debéis perfeccionaros; y al perfeccionaros, rompéis con el temperamento; y al formar vuestro carácter, os vais haciendo santos, perfectos, como es mi deseo y vuestro deber.