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Revelaciones 15

Sábado, 16 de diciembre de 1995… rezo… (9:35) a (9:47)

 

Yo.- Buenos días, mi amor. ¡Te amo, Dios! Oh, cómo te amo. Gracias por tu amor. ¡Todos te amamos tanto, Dios Amigo!, y a Mamá también. Que tus ángeles nos cuiden siempre por tu voluntad.

+ Así es y será, mi flor, mi niña, mi buena hija; mis buenos hijos, mis amados y fieles instrumentos. ¡Os bendigo Yo, Dios!

Yo.- ¿Qué deseas de nosotros hoy? ¿Qué podemos y debemos hacer por ti, por los demás y por nosotros mismos? Di, amado mío.

+ (Se ríe, se ríe). Me río porque me agrada tu forma de ser.

¡No te aguantes en decirme tus amadas palabras!

Ya sé, Primavera, que al saber que quedan escritas, y que muchas, las leen los demás, a mi hijo Fuerza, le da reparo, y tú, Primavera, por no desagradarle, te aguantas en soltar tu corazón y el amor que por Mí te abrasa las entrañas.

Pero, Yo, Dios, deseo y te pido, os pido:

No gradúes, Primavera, la expresión del gran e intenso amor que sientes y te abrasa el corazón por Mí, por tu Dios, que estoy esperando derramar mis locuras de amor, a través de ti.

Es mi deseo, que por tus palabras al hablar conmigo y escribirlo, les encenderás en ellos mi amor.

Tu sí por ellos, fue aceptado, y esperamos, la Trinidad Santa, de quién Yo soy el Hijo, esperamos dar fruto a través de tu sincero sí.

¡Lo aceptamos!

Y si lo aceptamos, Yo, Dios, cumpliré mis designios.

Así es y será.

Deja salir, con tu ingenua sinceridad, todo el amor que te doy.

Oh, mi amada flor, tu perfume de mi Amor y Paz, se esparcirá por todo el mundo, y las maravillas de tu Dios, del Dios del mundo, serán un hecho real. ¡Lo sello Yo, Dios!