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Revelaciones 123

Domingo, 3 de diciembre de 1995… rezo… (10:47) a (11:23)

 

Yo.- Amado mío y Dios mío, ¿deseas decirme algo? 

+ Sí, hijos míos, Yo Dios todopoderoso, deseo pediros que me pidáis os aumente la fe: ¡haceos como niños y confiad totalmente en Mí, como Padre Dios que soy y que os amo tanto!

Yo Dios os puedo dar la fe y os la doy, y os la aumento, siempre y cuando, no dudéis ni un instante de ella y mi todopoderoso poder.

¡Haceos como niños y pedid! pedid a vuestro Dios, todo y cuanto deseéis, y Yo Dios, os lo daré según la medida de vuestra total fe en Mí, ¡Dios!

¡Pedidme con fe y os daré con mis obras!, con las obras de vuestro Dios, que tanto y tanto os amo.

¡Amadme!, y mi amor, el conocimiento de vuestro Dios, de saber que os amo tanto, os dará la clave de saber de mi amor, y al saber de él, lo sentiréis en vosotros, y me corresponderéis, ya que amor con amor se paga, y ese mutuo amor, ese mutuo conocimiento, os hará recibir las gracias espirituales de vuestro Dios amor, y os daré la fe, y por la fe, la esperanza y la caridad.

¡No pongáis medida a nada de lo que viene de Dios, que soy Infinito!

Y desead, y pedidme, oh amados hijos míos, mis dones espirituales, sin parar y sin cansaros, ya que mis dones, al ser míos, de Dios, son infinitos, y os los puedo dar, y los podéis recibir sin límite.

Pedidme, os los daré, ¡Yo Dios, os los doy y os los daré!

No os canséis de pedírmelos, no os conforméis con un poquito o un mucho: ¡deseadlos todos, y en grado máximo! ¡Yo Dios os doy mi palabra de Dios, que es palabra verdadera, que os los daré hasta saciaros!

Porque si vuestro amor para Mí, vuestro Dios, va en aumento de día en día, gracias a conocer el mío, y a vuestras oraciones y peticiones, día a día desearéis y necesitaréis os aumente mis dones, mis gracias espirituales.

Y cada día, amados, mis tan amados hijos, será un día nuevo.

No habrá en él rutina, ni desearéis se os acabe la vida por desilusiones terrenales, ya que la ilusión espiritual os mantendrá en la gracia Divina, de ser y tener cada día, más y más perfección.

Y, con los deseos de vuestra perfección, vendrán las obras para Mí, vuestro amoroso Dios, y me daréis frutos, y sentiréis deseos de servirme, y me serviréis, en la salud, en la enfermedad, el dolor, la felicidad, la pobreza, la riqueza; en cualquier edad o condición social.

Y me serviréis, y al vivir para servirme, me amaréis, y Yo os amaré más, mucho más; y lo sentiréis, y mi amor os llenará de paz, estéis en la condición humana que estéis, ya que mi amor es espiritual, y no tiene obstáculos para dároslo, sólo uno, el de vuestra libertad, que no desee recibir libremente mi amor.

Oh hijos míos, haceos humildes como niños, como ellos, ved vuestra impotencia y limitaciones, y acudid a Mí, a Dios, que soy Padre, y os cuido como a mis niños.

Deseo Yo, Dios, darte hoy una bendición especial, oh mi apóstol, mi amado amigo, Fuerza. ¡Felicidades!

Celebras tu santo, y él, pide por ti, amado mío, y Yo Dios le oigo, y por él, tu Santo Patrón, que desde el bautismo ha intercedido por ti, y tanto te ama, y me ha pedido te dé mi protección incesante. Por Mí, Dios, por mi Madre, por él, y todos los Santos que están conmigo en el Cielo, te doy hoy, hijo mío Fuerza, mi bendición. ¡Recíbela con amor, con el mismo infinito amor que te la doy!, ¡Yo Dios!