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Revelaciones 110

… rezo… (17:26) a (17:46)

 

Yo.- Mi amor, mi amado Dios, gracias por poder servirte, gracias por darnos la oportunidad de devolver algo a tanto amor como nos das. Te amamos.

Y deseo, amado mío, decirte que hoy, mi esposo Fuerza, ha ido a ver al señor Noé, y sí, tiene un hijo, que sí, que se llama Salen, y que sí, que se han reconciliado, pero ya lo han hecho hace más de un mes, y Tú, Dios mío, me dijiste que se fuera a reconciliar con él, pero resulta que ya se reconciliaron, tal como te he dicho, hace un mes o más. ¿Deseas decirme algo sobre esto, Dios amado? 

+ Sí, Yo Dios lo deseo, (- y se sonríe).

Sí, hijos míos, me sonrío cuando veo que me amáis, y me sonrío por ti, mi muy amado hijo Noé, y por las lágrimas de tu esposa, al leer mis palabras.

Os amo, ¡os amo, amados míos!, pero, repito Yo, Dios, que veo lo más escondido de los corazones de todos mis hijos: Noé, mi amado Salen, necesita que le digas, Noé, hijo mío, que Yo lo necesito; que venga a Mí, y se reconcilie contigo, con la sinceridad de un buen hijo, y te cuente la verdad. Que no tema, que tú, Noé, le amas, y Yo también.

Puedes enseñarles mis Escritos, y que me sea completamente fiel.

Yo lo necesito en otro lugar, no en el que ahora está.

No por hacer oración, casi continua, se sirve a Dios; hay que servirme en el sitio adecuado.

Empújale para lo que tiene escondido en su corazón.

Yo deseo, Noé, vuestra auténtica reconciliación; esa reconciliación que va después de abrir el corazón con sinceridad.

Lo deseo aquí, y no allí. Deseo me siga por el camino que está destinado.

Yo lo amo, pero lo deseo a tu lado, Noé, amado mío; con una reconciliación total, auténtica.

Lo deseo aquí, contigo y con mi hija Nora, para que me sirva.

Ahora es el momento de vuestra total reconciliación. Yo Dios, os la doy, y soy el mismo que la deseo. Os doy mi bendición, amados hijos de mi sangrante Corazón. Os amo. Os deseo juntos y míos.