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Revelaciones 5

Jueves, 28 de Marzo de 1.996   Rezo…      10:34 h.

Yo.- Eres Tú, Dios mío, quién me habla. ¿Dime?

+ Soy Yo, Dios, el mismo, El que Soy.

Y te pido obedezcas y llames a mi hija Lix. Te necesita, hija mía. Socórrela con tu amor a Mí. Ten compasión, sé misericordiosa y buena. ¡Imita a Dios!

Tienes que encaminarte a la perfección.

Deseo me sirvas con humildad.

Haz el bien al mundo, como Yo, Dios, lo hice, lo hago y lo haré.

Tu Dios, Yo, te pido: llama a Lix, llámala, hija de Dios. Te lo encarezco con todo mi Corazón, te lo pido porque ella me lo pide y me ama, y Yo, Dios, la amo; ¡os amo! 

10:40 h.

 

Rezo…

Yo.- Dios mío y amor mío. He llamado y se ha puesta la señora que la ayuda en las faenas de la casa y he oído como hablaba bajito con alguien, que supongo era ella, pero me ha dicho esta señora, que Lix no estaba, que se habían marchado hoy. Y me ha preguntado si quería algo.

¿…?

No entiendo nada, nada de nada. Me han entrado ganas de llorar, ya que el corazón me duele. ¿Por qué me has pedido que llamara? Me has dicho que ella te lo pide, pero si es que era ella la que hablaba bajito, no ha querido hablar conmigo. Yo te amo y te obedezco, lo ves, lo puedes ver con mis obras. Pero, ¿por qué deseas dañar a mi corazón? Oh, Dios mío. Ten compasión de mí. No me hagas hacer cosas que me duelen el alma.

+ Ofréceme tu dolor. Yo, Dios, sufrí tanto por cada uno de vosotros.

Pero aunque no ha querido mi hijita ponerse al teléfono, no quiere decir que no me pidiera la llamaras. Confía en Mí, soy Dios.

Los hombres mentís, hacéis comedia, demostráis una cosa, cuando, en verdad, sentís otra.

Ten compasión de tus semejantes, ámalos, poniendo tus ojos en Mí, en Cristo Crucificado, en Cristo enamorado, hasta dar mi muerte para daros y recibir vuestro amor.

Yo, Dios, te premio por obedecerme, fuera de lógica humana. Verás, hoy mismo, el premio que Yo, Dios, te doy por tu bondad conmigo y con los demás.

Hijos míos, a todos os digo: Obedecedme, cumplid con los mandamientos, todos, y os premiaré, como premio a mi amada niña, Primavera.

Os amo y deseo premiar vuestra bondad.

Sed buenos conmigo, con Dios, y os daré mi Providencia, por mi amor a vuestro amor, que me lo demostráis con vuestra obediencia y cumpliendo vuestro deber.

Te bendigo, amada Primavera; pídeme derrame mis milagros para quien los necesite y desee amarme con su obediencia.

¡Pedidme!

Os doy.

Y os doy ya que tengo y puedo dar, soy Dios todopoderoso.

No dudéis, y si dudáis, pedidme y comprobadlo, tenéis mi permiso, el permiso de Dios de amor.

11:01 h.