Domingo 11 de Mayo de 1.997 Rezo…
16:46h. a 17:12h.
Yo.- Amor y Dios verdadero, Fuerza me ha dicho que el Santo Padre, aún desea que en la hora de la consagración los fieles nos arrodillemos. ¿Por qué los sacerdotes no lo enseñan a los que hacen la primera Comunión?
+ Porque obedecen a los deseos de algunos obispos antes que a mi Pastor, al Papa.
Es triste para los que viven en el Cielo el que no se me dé honor en los momentos de mi Gloria. Yo, Dios, juzgaré a los sacerdotes, y por ello tendrán que pagar con el Purgatorio el no amarme a Mí, a Dios, sobre todas las cosas.
Todos sabéis que ante un rey humano, las normas de etiqueta os piden una inclinación, y a veces, un arrodillamiento, y no osáis saltar una norma social, ya que, si lo hicierais, trataríais a un rey como a un hombre cualquiera y, ¿qué le quedaría hoy día de rey?
Se explica estas normas de honor al rango, ya que por los hechos decían los hombres que el rey era un destinado mío, de Dios, por mi voluntad; y por tanto y cuanto ser mi voluntad, la voluntad de Dios, uno debía inclinarse ante ella, por venir de Mí, de Dios, y por eso aún hoy los hombres cumplís lo que decíais ser mi deseo.
Pero, ¿no es mi deseo que en los momentos de la Consagración, Yo, Dios, en Persona, acudo a las Santas Especies, en el pan y el vino?
Pues, si sabéis bien, ¡obrad bien!, y viviréis de la tierra al Cielo Eterno sin pagar vuestros errores en el Purgatorio.
Soy Yo, Dios, el Primero, y el Papa os lo recuerda ya que algunos lo olvidáis.
Tened memoria de Mí, de Dios, y Yo, Dios, tendré memoria de vosotros, hoy, mañana y siempre.