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Revelaciones 3

Martes, 26 de Marzo de 1.996   Rezo…      12:13 h.

Yo.- Oh, mi amor: ¡Cuánto, cuánto te amo! ¡Me quema la llama de tu amor, y me incendia el alma, que, inquieta, desea incendiar las almas de mis semejantes: ¡Que tu amor circule! ¡Que tu amor, Dios mío, incendie un fuego interminable en las almas! Todas tuyas, ¡Tuyas! Todas para Ti, Dios mío. ¡Sí! ¡¡Sí!!

+ Y vendrán a Mí, y serán mías. Tu amor, Primavera, incendiará al mundo. 

Mis milagros, a través de vosotros, amados instrumentos divinos, ¡abrasarán al mundo!

Los hombres veréis y comprobaréis que no estáis solos, que Yo, Dios, ¡Dios!, vivo en vosotros y mis apóstoles; Todos aquellos que os pidan me pidáis, esos son mis apóstoles, como vosotros.

Con todos, apóstoles míos, la era de la Paz se incendiará con mi Amor, derramado con mis santos milagros.

La vida terrenal hará un giro de 360 grados. Si antes, Satán era el protagonista, ahora seré Yo, ¡Dios! quién por vuestro amor al mío, dirigiré la vida.

Oh, hijos de Dios, hijos míos, vuestro sí, que oiré, me llena de alegría.

Estoy feliz y contento.

Mi Madre, María, viste de plata, su vestido dorado está preparado para la Victoria. Mas ahora, ya luce su esplendor con el brillo de la plata.

Hijos míos, vais a venir a Mí, a Dios. Y será libremente, cuando os deis cuenta de mi amor, de lo mucho que Dios os ama. Y os amo y os amé y os amaré.

No pienses en tus pecados, ¡no! Yo, Dios, te lo prohíbo. Una vez confesados, están borrados, ¡perdonados! Piensa en que te amo y te cuido.

Yo, Dios, voy a incendiar tu corazón con mi amor. ¡Nada ni nadie podrá impedirlo! Así está escrito en las Santas Escrituras, y mi Voz os lo recuerda hoy.

Sí, hijo mío, hija mía, estás destinado a amarme, a darme tu sí. ¡No huyas! No puedes escapar de mi Amor; Yo, Dios, ¡te persigo!, porque te amo y deseo demostrártelo.

 

Rezo…

Yo.- Dios mío, te pregunto: ¿se pueden evadir los impuestos abusivos?

+ Tenéis libertad, usadla junto con vuestra inteligencia y justicia.

Yo Dios, os digo: No todas las leyes del hombre son justas, y no deseo que por el hecho de que algunos hombres las impriman, tengáis que imprimirlas en vuestro corazón. Hay que luchar contra el mal. Debéis actuar con justicia.

Hay leyes que claman al Cielo, como la ley del aborto, ¡¡No!! (y lo grita); repito, Yo, Dios, ¡¡No!!

Y hay otras leyes, como el abuso de los impuestos. A veces os es difícil comer, vestir, vivir, y en cambio, os obligan con impuestos excesivos y luego no podéis  cumplir conmigo, tener hijos. Esa maquinación del Estado, está bajo mis ojos, y mi ira se pone de manifiesto. No sólo mata quien mata al cuerpo, sino que una forma de matar, es abusar del poder y limitar la libertad de mis hijos para darme gloria con su vida.

Hijos míos, los que estéis capacitados, os pido Yo, Dios, muy encarecidamente, os encaminéis a la política por mi amor; deseo hijos míos en los gobiernos. ¡Ya basta! La era de la paz, también será una era pacífica gubernamentalmente, ¡el mundo cambiará! Vosotros lo haréis cambiar por mi amor, con mi amor y para el amor de los demás. ¡Lo sello, Yo, Dios!

 

Rezo…

Yo.- Dios bueno, acaba de telefonear X, pidiéndonos que te demos las gracias en su nombre y en el de su familia, porque su hija X, que tenía un tumor de 12 ctms, en la matriz, después de beber agua de Lourdes, que le entregamos por tu Voluntad, fue ayer visitada por un médico, que se sorprendió al comprobar que el tamaño del tumor se había reducido hasta quedarse en 5 ctms, ya que, últimamente, el tumor iba creciendo, y pensaban operarla dentro de 5 días, con grave peligro para la criatura que está esperando. Además, él, ya no ha sentido más dolor de cabeza, desde que se bebió el agua de Lourdes.

+ ¡Soy Dios! El Dios, Uno y Trino, que fundé la Santa Iglesia Católica, ¡mi Iglesia! Y todo aquel que me ame y sea fiel a mi Iglesia, verá y comprobará mis santos milagros, ya que mis milagros son verdaderos, como Yo mismo y mi Única Iglesia Católica.

Hijos míos, Yo, Dios, acepto y agradezco vuestros agradecimientos, y os pido que no os olvidéis de mi Madre, Ella también colabora en mis milagros, ya que, para darlos al mundo, uso del agua de la fuente de la gruta de Lourdes.

Amados míos, os mando mi bendición y muchos besos de Mamá y San José. Todos los Santos están contentos al verme a Mí, a Dios, derramar mis milagros al mundo, y los ángeles están gozosos de la actividad que les espera, ya que muchos os acercaréis a Mí, a Dios, y pediréis su protección, que Yo, Dios, os doy y os daré. Pedid, pedid, amados míos. Yo, Dios, soy todo oídos y todo corazón. Os amo infinitamente a todos, a todos.

 

Rezo…

Yo.- Dios mío, de parte de Inus; su amiga, Cans te pregunta: “¿Qué le quiere decir el Señor a Damilota?”

+ Ay, hija mía, cómo me haces sufrir; no andes este camino, no seas fruto de Satán. Yo, Dios, te amo, pero no puedo permitirte tu actuación. Es ilegítima, no es tu esposo, no es lícito vuestro amor.

El amor, hija mía, hay que controlarlo, el amor es un don de Dios, mío. 

Esos abusos en el amor, no son buenos para ti ni para él. ¿Dónde está tu esposo? No es este el marido que se dio a ti, hija mía. No sufras, ¿no ves que no es lícito este amor? Hay que guardar el corazón; no puede andar a su libre albedrío.

Hijita mía, mi Damilota, no; Yo, Dios, te digo, no. Y te digo: ve a confesar y a comulgar, y eso te ayudará a enfrentarte con la verdad, con la verdad de desandar tu erróneo camino. Ven a Mí, soy Dios, ya lo has visto. ¿Era eso lo que deseabas te dijera, amada hija mía? Y te añado: sé buena, te quiero para Mí, para Dios y por Dios. Te amo tanto, niña mía, pagué tu rescate con mi Pasión y con mi muerte en la Cruz.

Eres libre.

¡Ven a Mí!

Ven libremente a Mí. Yo te espero con los brazos abiertos. Te pondré junto a mi Corazón y serás tan feliz, ¡tan feliz como jamás soñaste ser!

¿Deseas sentir el amor que Yo, Dios, siento por ti? Pues dime, dime que sí. ¡Dale tu sí a Dios! A Mí. 


16:09 h.