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LA IGLESIA DEL PAPA, LA ÚNICA IGLESIA DE DIOS - 25. página

Libro nº 7 de Primavera de la Gloria de Dios

Revelaciones 23

Viernes, 4 de Abril de 1.997   Rezo…
10:54h. a 11:47h.

Yo.- Dime.

+ Os digo que Satanás, el Diablo, desea infundiros en la mente falsas verdades.

¡No existen los extraterrestres! Estos “seres superiores” no existen, porque Yo, Dios, no los creé.

Satanás os engaña una vez más, a él le interesa haceros creer esta mentira, por eso utiliza a sus demonios para que los confundáis con extraterrestres, para ir contra mi Santa verdad, la que os dije; que el hombre es a imagen y semejanza mía, a Dios, que es el hombre el ser más perfecto de la creación, mi creación, y que Yo, Dios, me hice hombre.

Si el Demonio consigue haceros creer en los extraterrestres, en estos seres que son “superiores” a vosotros, luego no tendrá lógica que Yo, Dios, me hiciera hombre: “Un ser inferior a los seres superiores.”

Desea Satanás haceros dudar de Mí mismo, de Dios Hijo Jesucristo.

Ya que, si existieran, ¡que no existen!, estos “seres superiores”, llamados extraterrestres, lo más lógico es que Yo, Dios, en vez de elegir hacerme hombre “hubiera” elegido ser extraterrestre.

Por eso el demonio, en figura de extraterrestre, adopta la postura de ciencia, de paz y amistad. ¡Os desea engatusar, no me seáis necios!

Yo, Dios, me hice hombre en Jesucristo porque es lo más perfecto que creé: os hice hijos míos, a mi santa semejanza.

¡Creed la verdad, estáis en el mundo para dominar el mundo!

No hay otro ser superior a vosotros, ya que sois, sólo los hombres, mis hijos.

Los animales son mis criaturas, criaturas de Dios, pero no hijos de Dios; herederos del Cielo Eterno.

¡No pongáis el amor en los animales como si fueran vuestros semejantes, no son vuestros hijos! Son animales, seres de compañía.

Y os digo, no es la misma compañía la de un animal que la de una esposa, ya que la esposa es compañera del esposo y no es un animal de compañía, sino, un igual a ti y semejante como tú a Mí. Y lo mismo digo a las esposas, un animal no puede ser considerado como un ser humano amado. No pongáis vuestro corazón y espíritu en lo que finiquita. Amad a vuestros semejantes como a vosotros mismos. Este es mi segundo gran mandamiento.

Pero recordad, y tened siempre presente, que los animales no son personas. Debéis quererlos, pero no amarlos, como debéis querer a la tierra, pero no amarla.

A quién debéis amar es a Mí, a Dios, sobre todas las cosas y a vuestros semejantes, los hombres, las personas, como a vosotros mismos.

No hay nada superior a vosotros mismos, que Yo, Dios. Por tanto, que quede claro y definitivo, que no existen los extraterrestres, y que los animales son seres inferiores.

Os digo esto último, hijos míos, ya que hoy día, por miedo a amar a un semejante, ponéis muchos, vuestro amor en un animal, y no es este mi deseo, sino que pongáis en el animal vuestro querer. Debéis cuidarlo, pero no puede ni debe sustituir al amor humano, y mucho menos al Amor Divino, al amor que me debéis a Mí, a Dios, que es un amor absoluto, como al Padre Creador y Dios Redentor que soy.

Hay un lugar para cada cosa, y cada cosa ponedla en su lugar, y seréis felices viviendo en mi paz, que mi paz es el orden, la armonía natural en el amor. Que el amor es la potencia del alma, y eso soy Yo, Dios Espíritu Santo: Potencia Suma de Amor Infinito.

Sed buenos, hijos míos. Os lo pido por mi amor, y por el amor que me debéis al mío, y que por él y con él, me obedecéis. Vuestra obediencia es con vuestro amor por mi amor.

Nada hay superior a vosotros, ¡sólo Yo, Dios! Creed, que es de fe.

Es de fe que vosotros sois hijos de Dios, míos, que sois los seres más perfectos de la Creación. No hay nada creado por Mí que sea más perfecto que vosotros.

Y no hay nada, no existe nada, que no haya sido creado por Mí. Por lo cual, creed cuando os digo que no existen seres en otros planetas ni satélites, ¡No existen los extraterrestres!

Viernes, 4 de Abril de 1.997   Rezo…
12:28h. a 13:07h.

Yo.- Amado mío, tal y como me pides, anoto lo que mi amada hija Niña escribió el día 13 de enero de este año.

“Los días pasan con un recién estrenado año. Me gustaría, me gustaría grita, gritar de alegría. Iría a un bosque, el más frondoso de todos, junto a un lago y hierba verde, y flores, muchas flores. Con los rayos de sol y el viento rozándome el rostro; correría y gritaría: “Dios mío, ¡te quiero! ¡Te quiero, te quiero!”. Y lo repetiría tantas veces como estrellas tiene el firmamento. Porque es verdad, te quiero. No me dejes Tú, y ayúdame a llevar mi cruz, porque es verdad, te quiero. Y cantaría, te cantaría una dulce melodía, para que la pudieras escuchar Tú y la Virgen María, porque es verdad: ¡Te quiero!”.

+ Y Yo, Dios, te amo a ti, mi dulce y linda Niña. Sí, Yo, Dios, te quiero. Quiero que seas siempre mía y me desees, me quieras como a nadie más.

Yo, Dios, el primero para ti, el único que tenga un lugar predilecto en tu alma.

Yo, Dios, soy celoso y quiero lo mío. Te quiero a ti, linda hijita, mi bonita, mi bella flor de lirio. Tu pureza me la has entregado hasta que Yo, Dios, no te dé un esposo fiel a Mí. No te dejaré jamás.

Es fácil complacerte, ya que eres buena. No necesitas esforzarte mucho para ser pura. Todo, cerca de ti, respira el olor a Mí, a Dios. Y te es fácil, os es fácil, amarme sobre todas las cosas.

Os pido que comprendáis que hay personas que no tienen vuestra misma vivencia, y no irían a un bosque frondoso para alabarme y darme su amor, sino, que irían para esconderse de Mí, de quien soy, ¡Dios!

Tu fe te ha salvado, y es tu fe que te hace pura. Por tu fe, vivirás en el Cielo Eterno y serás dichosa ya en este mundo, tal y como lo eres hoy, por amarme sobre todas las cosas y confiar en Mí, el Dios que te las doy.

Gracias por quererme, gracias por tu buen amor. Yo lo recojo del viento que me lo susurró cuando tu pensamiento voló al lado del lago y mientras con tu imaginación recogías flores para la Virgen María.

¡Yo, Dios, quiero tu amor! Gracias por dármelo. Gracias por las vibraciones de tu corazón, que son ondas que se han formado en las aguas de este lago, que en tu mente te encontrabas cuando me entregaste todo tu amor.

Te bendigo, hija mía, esposa de Jesucristo mientras no ponga en tu camino al amor de hombre con el que me quieres dar todos los hijos de mi voluntad.

Doncellas, haced como hacen las niñas buenas, que mientras no les doy marido, soy Yo, Dios, su esposo elegido. Y me dan su pureza de alma y de cuerpo, y al ser mías, las protejo de las tontas caídas que por sentimentalismos tropiezan y pierden su virginal pureza.

Sed fuertes, niñas mías. Yo, Dios, estoy siempre pendiente de mis esposas, de estos lirios perfumados que están ansiosas y tranquilas, esperando placenteras a que les dé al amado, al hombre por Mí, por Dios elegido; que si es mío, siempre, siempre lleva el sello de amarme, de amar a Dios sobre todas las cosas. Si no es así, ¡no viene de Mí! Y, por favor, doncellas lindas, no confundáis la “bondad” con amar a Dios sobre todas las cosas.

Para las doncellas valientes están los varones valientes, para que así, entre los dos, nazca la nueva generación, la del valiente amor a Dios.

Nadie empalmaría una planta podrida, (que vive persistentemente en pecado), a un esqueje sano, ya que de la unión de los dos no saldría la perfección, sino la mediocridad.

Yo, Dios, soy el jardinero que hago lo perfecto, y elijo la planta sana y el esqueje perfecto. ¡Todo lo mío es bueno!

Yo, Dios, no hago un trabajo chapucero, lo hago bien hecho, a su tiempo. Y hay un tiempo para unir las especies, y que de su unión, salga lo perfecto.

¡Esperad al tiempo perfecto!, que por precipitación se pierde la unión que debería ser perfecta, y sólo es la pasión, o la unión por riquezas terrenas, o las ganas de sentir amor, o las ansias de amar. ¡Esperad, doncellas, esperad! Y mientras tanto, recordad que Yo, Dios, soy vuestro Santo Esposo.