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Archivo por meses: agosto 2026 - 13. página

Revelaciones 31

Martes, 29 de Abril de 1.997    Rezo…
10:15h. a 11:01h.

Yo.- Dime amor.

+ Yo, Dios, tu amor, te diré lo mucho que te amé.

Ya te amé antes de los tiempos, y fue mi amor, el amor de Dios, Yo, quien hice que tus padres te dieran la vida.

Recuerda tu vida, amada Primavera, y me hallarás en ella, incluso en tus momentos oscuros. Recuerda el tiempo aquel en que vivías sola con tus tres hijitos. Sí, estabas sola, ya que, Yo, Dios, permitía tanto dolor tuyo para mis fines buenos.

Tus padres estaban lejos viviendo tan cerca de ti. Tus amigas se alejaron, eras una mujer marcada por la sociedad que sigue juzgando, haciendo de fiscal.

Recuerda que no tenías dinero, recuerda que fuiste de casa en casa vendiendo postales para “beneficio” de los subnormales, y te cerraban las puertas. Y llegaste a casa y no tenías nada para comer.

Recuerda el día aquel que tus tres hijos acudieron a la nevera, y por no haber nada que comer, comían hielo de ella. No llores al recordar, ya que todo era Providencial, te enseñé a salir del mundo, a dejar de ser mundana.

La pobreza la permito Yo, Dios, para que aprendáis a liberaros del mundo y sus cadenas de consumismo. Os permito que viváis el desprecio de vuestros semejantes para que cuando Yo, Dios, ocupe el lugar legítimo en ti, tú no me dejes por el mundo, por los amigos, los padres o el consumismo, incluso el lícito.

Yo, Dios, te tenía destinada para mis Santas Locuciones, y tuve que permitir tus desórdenes para que, en la soledad, en la angustia, en el trato de perro que te daba el mundo, no tuvieras más camino que ser mía, pasando por encima de cualquiera.

Yo, Dios, quería y quiero ser tu Amor sobre todas las cosas, ¡todas, las lícitas incluidas! Y viniste a Mí; a través de tus semejantes, me acerqué a ti. Alguien que no era católico, sino protestante, te habló de Mí, de Dios. Te lo puse difícil, ya que me acerqué en el error, para ver si tú me hallabas: no cediste a sentimentalismos, ni a gratitud, seguiste buscando mi Rostro, mi verdadero Rostro.

Rezabas siempre, “que encuentre tu verdadera Iglesia”. Conociste diversidad de sectas, pero, a pesar de tu cariño por las personas, seguías rezándome cada día, “que encuentre tu verdadera Iglesia”.

Tú estabas bautizada en Ella, tus padres y tus amigas pertenecían a la misma, a la única y verdadera, a la Católica, Apostólica y Romana.

Y a pesar de ser así, no fueron buenos contigo, ni tú eras buena Conmigo, y seguías buscando y rezando, “que encuentre tu verdadera Iglesia”.

Pasaron los años y seguías rezando siempre, siempre lo mismo, “que encuentre tu verdadera Iglesia”.

¿Qué esperabas de Mí, amada Primavera, que Yo, Dios mismo viniera a decírtelo?

Yo, Dios, ya vine una vez y os fundé mi Iglesia Santa en el primer Papa.

Tú, Primavera, eras asidua a la Biblia y lo leías, leías que Pedro fue mi apóstol, pero no lo entendías, y eso que tu mente buscaba ansiosamente la Verdad: estabas obsesionada buscándola.

Vino una hija mía a verte, cuando tú pediste a un santo sacerdote que te ayudara a encontrar la verdad, y, ¿qué hiciste?, la asustaste con los comentarios de diversos versículos de la Sagrada Biblia, y ella se asustó y se fue. No supo competir la verdad con la confusión.

Y es lo que sigue ocurriendo hoy, amados hijos de mi Santo Rebaño, muchos creéis por fe en lo que os han dicho, y vivís así bien. Tenéis suerte, ya que estáis en la Verdadera Fe pero no sabéis por qué.

Y tú, Primavera, seguías rezándome, “que encuentre tu verdadera Iglesia”.

Así que no tuve más remedio que poner en tu camino, mi Verdad, una persona que viviera mi Vida.

Y así fue, que, por mi Sabiduría, encontraste en tu vida a mi amado hijo Fuerza; varón fuerte en la fe, de la verdadera Iglesia de Dios, mía, la Iglesia del Papa. ¿Ves lo importante y crucial que es ser un sabio hijo católico?

Yo, Dios, necesito de los católicos sabios para recuperar a las ovejas descarriadas; las que están bautizadas pero que no saben aún cuál es mi verdadera y Santa Iglesia.

Por esto es tan importante que os olvidéis de los títulos sociales y obtengáis el título de hijos sabios del Catecismo; que el Catecismo es sacado de los Evangelios, de la Biblia.

Si me amas sobre todas las cosas querrás saber la verdad de Mí, y me buscarás, y te informarás, y te saciarás con mis Palabras del Evangelio.

Y las estudiarás para saber mi Verdad, andar en mi Camino y vivir mi Vida. Y al estudiarme para ti, sabrás hablar bien de Mí al mundo; y el mundo, que no tiene fe, pero sabe discernir, cogerá fe por tus obras discernidas de tu fe viva.

¡Católicos! No pertenecéis a un partido político, ser católico no es votar, ser católico es vivir.

Y si tú, tú vives la fe viva, el mundo, que siempre observa, verá y comprobará en ti que la verdadera Iglesia de Dios es la del Papa, la que tú vives.