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Revelaciones 25

Jueves, 17 de abril de 1.997    Rezo…
17:51h. a 18:50h.

+ Yo, ¡Dios! Acudo en aclaración de términos.

El mundo no sabe utilizar correctamente las palabras. No es lo mismo antisocial, que mundano. Y acusáis a mis hijos de ser lo primero, cuando realmente es que no son lo segundo.

Cree el mundo, erróneamente, que no consumir es ser antisocial y está el mundo en un error.

Cuando los míos, los que vivís amándome sobre todas las cosas, no os dejáis engañar e influir por el capitalismo, que tiene su conciencia en el “¿qué dirán?”, y sois sabios, y austeros en todo lo lícito. Incluso os dicen “antisociales” por no acudir a las discotecas, por no salir tres noches por semana de juerga; por no ir de vacaciones, por no estar pendientes de lecturas de revistuchas, de telenovelas y partidos de fútbol, o competiciones que llaman deportivas; si no ven si lloras al perder.

Yo, Dios, a los míos les cargo con una pesada cruz, la santa cruz de negarse a sí mismos, incluso en lo que podría ser lícito, pero que a causa de cumplir Conmigo y tener muchos hijos, o practicar la caridad, no tienen ni tiempo ni dinero para ser mundanos. Hijos míos, la pobreza os preserva del mundanismo.

¿Qué es ser mundano? Ser mundano es vivir para el mundo, y el mundo es de Satanás y usa del capital para esclavizaros. ¡Necesitáis dinero para ser mundanos!

Y por tener este dinero que os cubre la “deshonra” de no poder ser como ellos, y comer lo que comen, y vestir lo que visten, y adquirir lo que adquieren, y ocupar el tiempo libre en cosas y actividades que se negocian con dinero; dejáis de amarme sobre todas las cosas y personas.

Sí, os vais de mi camino, el camino del deber y no del tener. Adquirís “prestigio social” que es mundanismo. El prestigio social es otra cosa, amados míos, hijos de Dios.

¿Qué es ser social?

Es hacer bien al mundo, que el mundo es la sociedad; los seres humanos comunicativos, no lascivos, sino que os comunicáis por medio de las obras individuales, que toda persona realiza por el hecho de vivir.

Y tiene prestigio social quien hace las obras mejores, con prestigio, es decir, haciéndolas para un buen fin, ¡para Mí! Para el que Soy y Seré por haber Sido, ¡Dios! Yo mismo.

Os pondré un ejemplo. Si un hombre y mujer casados, entre ambos, no pueden adquirir lo superfluo por ir justos de dinero, ya que cumplen ante todo Conmigo, con Dios mismo, Yo, por tener y aceptar todo lo que les doy, incluso los hijos, a éstos se les llama antisociales, ya que no tienen ni tiempo, ni dinero, para ir de fiestas o estarse el día parloteando con los “amigos-gas”, o en ocupaciones deportivas o seriales de “poca monta”. A éstos que no son mundanos, les llaman antisociales, siendo ellos portadores del prestigio social, como es el tener hijos, el ocuparse de su salud, educación y santidad.

Y, ¿qué es la santidad? La perfección, pues si se encargan de que sus hijos sean perfectos, y la perfección es lo bueno en el bien, pues todo cuanto enseñan a sus hijos es bueno, por hacer el bien en todo momento, y a todos, con sus obras.

Y como he dicho, las obras son las que os comunican unos a otros, pues los padres hacen mejor al mundo por el hecho de tener hijos, que por irse a dar vueltas por las tiendas y comprar sin necesidad.

El hombre, por sí mismo, necesita de cosas básicas, y estas cosas os son necesarias y son las que adquirirán los hijos que nacen, siguiendo los padres con mi Santa Voluntad, que es su deber primero: el tener hijos.

El matrimonio es para esto: para tener hijos. Si no, no haría falta casarse. No hace falta estar casado para vivir lujuriosamente, usando del sexo y evitando los hijos.

Pero claro, los mundanos desean que el mundo los vea con buenos ojos, por eso se “casan” y “descasan”, y así pueden usar del sexo y son bien vistos ante la sociedad, e incluso se permiten el tener uno, o dos, o tres hijos, así queda satisfecho su deseo animal de saber que su cuerpo funciona. Y, ¿por qué desean saber que son capaces de procrear?, porque, consciente o inconscientemente, saben que el fundamento de la unión entre hombre y mujer, es la creación, el tener hijos.

Pero no todos sois culpables del pecado social, que es ir a favor del hombre y sus instintos animales, e ir en contra de Mí, de Dios, Yo, ya que hoy, que hay tantos medios de comunicación, estáis los hombres muy mal informados. Sabéis lo que hacen los hombres mundanos, pero no sabéis nada de la sociedad.

¡No es lo mismo sociedad, que instrumentos del capitalismo! Sociedad; es el conjunto de hombres y mujeres que se comunican con la perfección de sus buenas obras, e instrumentos del capitalismo; es saberos “vivos” por el dinero de vuestro bolsillo.

Yo, Dios, nací pobre, viví pobre y morí pobre. Ni dispuse de tumba propia, ni casa tuvo mi Madre después de morir Yo, ¡Cristo Rey! Rey del Mundo Verdadero, del Mundo en que no valéis por vuestro dinero sino por las obras de la fe.

Hay algunos que tenéis fe, pero clasificáis las obras. Me dais hijos y os dais a los vicios mundanos. Si os sobra dinero, ayudad a la Iglesia, pero no me viváis en el mundo, como mundanos.

Aunque no es malo, por ejemplo, irse de vacaciones, no es bueno que sigan muriendo tantos, sin los mínimos alimentos para que pueda sobrevivir el cuerpo. Y aún es menos bueno el que controléis el amor conyugal, que es esto lo que hacéis cuando evitáis la vida a un hijo vuestro, y os deis al mundanismo incluso en lo que podría ser lícito.

Si Yo, Dios, soy injusto con mi sabia Doctrina, puedes tirar la primera piedra a mi Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, pero si soy Justo, ¡obedece y dame tu obediencia!

¡Deseo una Iglesia Santa!, como lo es mi Madre, María Inmaculada, que es y fue social pero no mundana, como debes hacer tú, y vivir la pobreza, aunque poseas riqueza.

Yo, Dios, hablo para el bien de tu inteligencia, el bien social y la Vida Eterna Celestial.

Yo, Dios, tu Señor.