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Revelaciones 22

Miércoles 2 de Abril de 1.997     Rezo…
22:55h. a 23:23h.

Yo.- Dime.

+ Ve tranquila a descansar, amada hija mía. Yo, Dios Padre, te digo que soy un Buen Padre y sé que estás cansada, por eso no tengo tantas locuciones contigo, niña mía. Tienes mucho trabajo con todos tus amados hijos, el hogar y tu deber como esposa de tu amado y mi amado Fuerza. Ten fe, no te tengo abandonada, sólo que sé que vas muy cansada. Tu carga es pesada por amarme sobre todas las cosas y personas. Por eso Yo, Dios, sabiendo eso no te cuento tantas cosas, ya que como te dije, te debes ante todo a tu familia. Este es mi santo deseo, que por amarme sobre todas las cosas cumplas con tus deberes. Y tu primer deber, como madre, es hacer con tu ejemplo y palabra, hijos que vayan al Cielo Eterno, ¡que sean santos! Y para lograr esto debes cuidarlos, alimentarlos y estar pendiente de sus necesidades.

¡Gracias por reanudar las clases de catecismo!

Yo, Dios, te bendigo. Y si no hablo tanto contigo no dudes que estoy de continúo mirándote, observándote y estando a tu lado.

Gracias por seguir rezando cada día las tres partes del Rosario, Santa María está feliz de tenerte como hija. Y gracias por elevar tu pensamiento al mío, tan a menudo como te acuerdas de Mí, de Dios.

Yo.- Pero, si realmente sé que tendría que acordarme continuamente y… no lo hago.

+ Y tu esfuerzo en ello, en tener presente que siempre te veo y siempre estoy contigo, es el primer paso para ir acordándote más de Mí. Y gracias por enseñarlo a nuestros hijos.

Yo.- Amado, no me des tanto las gracias, ya que no me porto bien, ¡tengo demasiado trabajo!, y no me acuerdo de Ti, de María, San José y mi ángel, como quisiera.

+ Es bueno tu querer, es santo. Yo, Dios te ayudaré en todo lo mío. Pero eres humana y hace poco has añadido un nuevo hijo a tu gran familia. Necesitas tiempo para conocerlo y para no olvidarte de los demás. Quieres ser una buena madre, y Yo, Dios, llevo junto a ti tu carga, por vivir tú en Gracia, por ser fiel a Mí y amarme tanto.

Yo.- ¿Tú crees que te amo tanto como dices? Yo pienso que te amo poco, muy poco… ¡No tengo tiempo!

+ Me amas cuando ocupas tu tiempo cuidando de los tuyos. Cuando los cuidas, me cuidas. Cuando los amas, me amas.

Yo, Dios, te bendigo por cumplir con tu deber de estado.

Y no te pongas triste, ya que repito, me amas. ¡Gracias! Y no te preocupes, tenemos muchos años para hablarnos. Tú sigue así, ocupándote de los tuyos y de los que sufren, sigue acudiendo con Fuerza a darles mis palabras de amor y esperanza, y mis santos milagros. Y si no es necesario, no hagas público lo que te dicto para ellos. Sigue así, hija mía, y te llamo bendita. ¡Te amo, hija mía, hija del Dios Padre y Santa María!

* Dios te bendiga, amada mía, y con mi complacencia. Yo, Santa María, como Dios, estoy siempre a tu lado y al lado de cada uno de los tuyos, tal y como me pides cada día. Te amo, bonita mía. ¡Que Dios te bendiga! Yo también lo hago, niña mía. ¡Descansa!